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La compañía estadounidense Google aceptó remunerar a los editores de prensa de Francia que reclamaban una parte de los beneficios publicitarios por la utilización de sus contenidos, según un acuerdo anunciado hoy por su presidente, Eric Schmidt, y el mandatario francés, François Hollande, en París.

En una conferencia de prensa conjunta en el Palacio del Elíseo, Hollande explicó que el acuerdo prevé que el gigante de internet ponga 60 millones de euros para un fondo «para la transición digital y para la innovación».

«Es bueno para la prensa, bueno para los contenidos, y bueno también para Google», añadió el presidente francés, quien hizo hincapié en que, una vez se termine el dinero del fondo, habrá una nueva negociación.

En un comunicado del Elíseo, recordó que el 29 de octubre pasado había recibido a Schmidt para instarle a que alcanzara un compromiso con los editores de prensa.

Ese compromiso es resultado de las negociaciones del «número uno» de Google con la presidenta de la Asociación de la Prensa de Información Política y General, Nathalie Collin, con el mediador Marc Schwartz, nombrado por el Gobierno.

Hollande, que consideró que el acuerdo constituye «un modelo de asociación eficaz y con futuro en el mundo de la economía digital», puntualizó que no tiene relación con las reflexiones que están llevándose a cabo sobre la intervención del Estado francés en favor de la prensa.

Desde finales de octubre, el presidente francés había amenazado con legislar si Google no convenía con los editores un mecanismo de remuneración por el uso de sus contenidos.

El pasado día 16 concretó esas amenazas al señalar que -a falta de compromiso entre las dos partes- crearía una «medida legislativa y fiscal» e incluso habló de una «tasa Google».

En aquel momento, el buscador estadounidense advirtió de que estaba dispuesto a dejar de redireccionar a los medios franceses a través de sus herramientas si se le imponía algo así.

Según algunos responsables empresariales del sector de la prensa, Google obtiene en Francia más de 1.000 millones de euros en publicidad, en parte por el atractivo de los contenidos de los medios de comunicación.