Un año más, los estadounidenses revivieron la pesadilla del 11 de septiembre de 2001 y dedicaron un cálido recuerdo a los ausentes y sus familiares. | GARY HERSHORN

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El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, prometió ayer que el país «nunca olvidará» a los «casi 3.000 inocentes» que perdieron la vida en los atentados del 11 de septiembre de 2001, de los que se han cumplido once años.

Como ya es tradición, se guardaron sendos minutos de silencio a las horas en que se estrellaron los aviones, entre las 8.46 y las 10.03, y en los momentos exactos en que las Torres Gemelas de Nueva York se vinieron abajo, a las 9.59 y a las 10.28.

En la Zona Cero del World Trade Center, 198 personas participaron durante más de tres horas en la lectura de los nombres de los 2.983 ciudadanos que perdieron la vida ese 11 de septiembre, sin incluir a los 19 terroristas que participaron en el secuestro de los cuatro aviones estrellados ese día -en las Torres Gemelas, el Pentágono y un campo de Pensilvania-.

«Once veces ya nos hemos detenido para el recuerdo y la reflexión, en unidad y a propósito», destacó Obama, que participó en los actos conmemorativos celebrados junto al Departamento de Defensa. «Nunca hay un día fácil, pero éste es especialmente difícil para todos vosotros, las familias de los casi 3.000 inocentes que perdieron la vida», añadió.

El mandatario advirtió que «no importa los años que pasen» porque las víctimas del 11-S «nunca estarán solas» y «nunca se olvidará» a las personas que fallecieron en esos atentados. Estos muertos, añadió, estarán «en los corazones de la nación», ya que su «sacrificio» contribuyó a lo que hoy es Estados Unidos, que «ha resurgido todavía más fuerte».

Obama reiteró que la lucha de Estados Unidos no es «contra el islam o cualquier otra religión», sino contra Al Qaeda, el grupo terrorista responsable de los ataques.

Tras la ceremonia en el Pentágono, Obama y la primera dama se acercaron al cementerio de Arlington para rendir tributo a militares fallecidos en las guerras de Irak y Afganistán.

El actual alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, y su predecesor en el momento de los atentados, Rudolf Giuliani, acudieron a los actos, así como el gobernador estatal, Andrew Cuomo.