El vicepresidente de la Comisión Europea, Joaquín Almunia (c), acompañado del secretario de Estado para la Unión Europea, Diego López Garrido (d), y el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, durante su intervención en el acto de izado de la bandera de la UE con motivo del Día de Europa, hoy en la capital. | Kote Rodrigo

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La crítica situación de Grecia un año después de recibir la ayuda internacional, lejos de remitir, se ha agravado y amenaza con provocar nuevas divisiones en el seno de la Unión Europea respecto a la posibilidad de conceder créditos adicionales al país, más allá del rescate de 110.000 millones.

El reconocimiento de que Grecia no podrá comenzar a financiarse en el mercado a partir de 2012, como había sido acordado, debido a los prohibitivos intereses que se siguen pagando por su deuda, ha abierto el debate sobre cuáles son los pasos a seguir para evitar que este nuevo capítulo en la crisis fiscal de la zona euro desemboque en un drama de peores consecuencias.

Los ministros de Finanzas de Francia, Italia, Alemania, España y Grecia se reunieron el pasado viernes en Luxemburgo con el presidente del Banco Central Europeo, el presidente del Eurogrupo y el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios para tratar el asunto.

El encuentro, que había sido organizado por Francia y Luxemburgo como una cita secreta, salió a la luz debido a una información publicada en el portal digital del semanario «Der Spiegel», en la que se sostenía que Grecia barajaba abandonar el euro.

«Nadie va a abandonar el euro»

El comisario europeo de Competencia, Joaquín Almunia, aseguró hoy en Madrid que «nadie va a abandonar el euro» y consideró lógico que las instituciones europeas y los países involucrados en los rescates pidan explicaciones ante posibles modificaciones.

La salida de Grecia del euro también ha sido tajantemente desmentida por los asistentes a la reunión del viernes, aunque la propia celebración del encuentro supone reconocer que el programa acordado hace un año no ha funcionado y que la situación de la economía griega será un problema tanto para la zona euro como para su propia población durante más tiempo del esperado.

Asimismo, implica aceptar una posibilidad que hasta ahora había sido negada con insistencia: la de que es necesario reformar el programa de ayuda a Grecia, que según las informaciones publicadas necesita unos 30.000 millones de euros adicionales en 2012.

El problema griego será abordado junto con el rescate de 78.000 millones de Portugal durante las reuniones de ministros de Finanzas europeos que se celebrarán los próximos días 16 y 17 en Bruselas.

La sostenibilidad de la deuda griega podría abordarse mediante un aumento de los préstamos a Grecia, aunque existen otras opciones, como un mayor alargamiento de los plazos y la reducción de los intereses del rescate -la UE ya aceptó una primera suavización de las condiciones en marzo-, o permitir que el fondo de la zona euro compre bonos del país.

Por el contrario, la reestructuración de la deuda que los mercados vienen descontando desde hace semanas volvió a ser negada tras el encuentro del viernes, pese a que el interés del bono griego a diez años siguió hoy en cifras récord, situándose en el 15,62 % a media mañana.

Reticencias de los países más fuertes

Todo hace pensar que cualquier posibilidad será aún más complicada de adoptar que en el pasado ante la creciente resistencia pública en países «fiscalmente virtuosos», como Alemania o Finlandia, a continuar ayudando a los socios más débiles, a los que culpan de su propia situación.

Hoy mismo, el político populista y euroscéptico finlandés Timo Soini, cuyo partido se convirtió en la tercera fuerza de Finlandia en las recientes elecciones legislativas, comparó la crisis de Grecia, Irlanda y Portugal con «una gangrena» que amenaza con extenderse a otros países europeos, como España, y criticó los rescates por ser «claramente malos para Europa».

Además, cualquier ayuda exigirá aún más esfuerzos de consolidación por parte de Grecia, como ya avisó este fin de semana el presidente del Eurogrupo, el luxemburgués Jean-Claude Juncker, lo que choca con el deseo del Gobierno griego de rebajar en dos años hasta 2016 el plazo dado para recortar su déficit público por debajo del umbral del 3 % del PIB que marca el Pacto de Estabilidad y Crecimiento.

Nueva rebaja de Standard & Poor's

La agencia de calificación Standard & Poor's ha rebajado hoy de nuevo su calificación de la deuda griega al situar las notas del débito a largo y corto plazo en B y C, respectivamente, desde BB- y B.

La agencia anunció en un comunicado que mantiene la calificación de la deuda griega bajo vigilancia negativa, lo que significa que puede volver a rebajarla.

Para S&P, la rebaja de la calificación decidida hoy refleja lo que, a su juicio, es «el creciente parecer» entre los países de la eurozona de extender los plazos de vencimiento del rescate concedido hace un año para evitar la bancarrota de Grecia.

La agencia interpreta que los socios de la eurozona «probablemente intentarán» que los acreedores privados amplíen también los vencimientos de préstamos y bonos.

S&P indica que la posibilidad de que el sector privado «comparta esa carga» supondría un canje de deuda desventajoso. La agencia asegura que incluso si no hay reestructuración, esas extensiones del vencimiento son menos favorables para los acreedores privados que el pago de los préstamos en sus condiciones originales.

Para Standards & Poor's, una reestructuración de la deuda con la eurozona que no afectara a la comercial, no supondría una quiebra pero sí indicaría una merma de la solvencia.

España, libre de 'sospecha'

Por otro lado, el Gobierno alemán destacó hoy que España ha adoptado un programa «muy estricto» de reformas económicas con el que se ha alejado sustancialmente de Grecia, Irlanda y Portugal, los países miembros de la eurozona que han recurrido al rescate europeo.

El portavoz del Ministerio de Finanzas germano, Martin Kotthaus, aprovechó una comparecencia rutinaria para diferenciar países como España, «que han aplicado un programa de reformas muy estricto», de otros países objeto «de preocupación».

Además, Kotthaus subrayó que la posibilidad de que Grecia pida la reestructuración de su deuda «no se debate» y agregó que cualquier argumentación en ese sentido es «especulativa».

Por su parte, el portavoz del Gobierno, Steffen Seibert, reconoció que «Europa se encuentra en una situación difícil» en el ámbito financiero y que precisa de «reformas estructurales» y «solidaridad» comunitaria para salir adelante.

Sin embargo, la posible renegociación de la deuda griega ha provocado que bolsa española haya caído hoy el 2,02 por ciento, la mayor caída desde mediados de marzo, y perdió el nivel de 10.400 puntos, perjudicada por la posibilidad de que se renegocien las condiciones de ayuda financiera a Grecia.

Así, según datos de Infobolsa, el principal índice de la bolsa española, el IBEX 35, bajó 214,20 puntos, el 2,02 por ciento, hasta 10.396.30 puntos. Las ganancias anuales caen al 5,45 por ciento.

En Europa, con el euro a 1,427 dólares, poco antes del cierre del mercado español, las principales plazas bajaban: el índice Euro Stoxx 50, el 1,7 por ciento; Milán, el 1,3 por ciento; París, el 1,2 por ciento, y Fráncfort, el 1,05 por ciento.