Egipcios sostienen unas pancartas, en las que se lee "Véte, es suficiente" (c) durante las manifestaciones y concentraciones producidas en el centro de El Cairo, Egipto, hoy, domingo 30 de enero de 2011. | FELIPE TRUEBA

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El Movimiento 6 de Abril, el grupo de oposición que inició las protestas populares de Egipto, está convocando para mañana manifestaciones masivas en las que esperan reunir a un millón de personas, dijeron fuentes de la organización.

«Queremos hacerlo que sea como un carnaval, con música, canciones, poesías y espectáculos, todo centrado en pedir la renuncia de Hosni Mubarak», dijo a Efe un portavoz que prefirió mantener en reserva su identidad.

El Movimiento 6 de Abril es el principal grupo convocante de las protestas públicas contra el régimen del presidente Mubarak y cuentan con el apoyo de los Hermanos Musulmanes y de la plataforma política liderada por Mohamed el Baradei.

La concentración de mañana tendrá lugar a partir de las 12.00 (10.00 GMT) en la plaza Tahrir, epicentro de la protestas, pero no descartan que haya otros lugares donde se vayan concentrando los egipcios con el mismo propósito.

La fuente reconoció que, teniendo en cuenta que está interrumpido el acceso de casi todos los proveedores de internet, la difusión de esta convocatoria será complicada, pero buscarán otros medios para hacerla llegar a la población.

El Movimiento 6 de Abril y los otros grupos de jóvenes que apoyan esta organización celebrarán en las próximas horas una reunión para preparar los actos de mañana y redactar un comunicado que distribuirán después en la plaza Tahrir.

Crónica del día

Miles de egipcios han vuelto a tomar hoy el corazón de El Cairo para exigir la renuncia del régimen del presidente Hosni Mubarak, en el séptimo día de manifestaciones contra el mandatario, en el poder desde 1981.

La cairota Plaza Tahrir, símbolo de las protestas de los últimos días, sigue custodiada exclusivamente por las tropas del Ejército, a pesar de que la policía ha empezado a desplegarse por la ciudad para controlar el tráfico y el orden.

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Los militares se mantienen apartados del centro de la plaza y sólo están desplegados en los accesos a la misma, al contrario que en días anteriores, cuando las tanquetas circulaban por en medio de Tahrir (Liberación, en árabe).

Las calles de acceso al lugar están cortadas por tanques y vallas, y los soldados revisan los bolsos y, en algunos casos, solicitan el documento de identidad a la gente que se acerca a la plaza.

No se ve rastro, en esta zona, de la policía egipcia, que regresó hoy tras dos días ausente a las calles para asumir la defensa de la seguridad pública, que se ha visto deteriorada con actos de pillaje y debido a la fuga de numerosos presos.

Sin embargo, la plaza Tahrir está sólo bajo el control del Ejército para evitar disturbios, ya que la tensión entre la policía y la población es evidente después de los fuertes enfrentamientos que se saldaron con decenas de víctimas.

Son miles los egipcios que han pasado la noche en esta plaza, sin respetar el toque de queda decretado el pasado viernes, y a estos manifestantes se une cada vez más gente según avanza la jornada.

La plaza Tahrir es sobrevolada cada poco tiempo por un helicóptero del Ejército, que no es bien recibido por los manifestantes que lo abuchean cada vez que lo ven surcar el cielo.

A pesar de que esta aeronave genera disgusto, los militares sí son aceptados por los egipcios, que aplaudieron su salida a la calle y los consideran amigos del pueblo.

Las protestas que sacuden Egipto desde hace una semana comenzaron pidiendo reformas políticas pero ahora exigen la salida de Mubarak y el fin del régimen actual.

«Todo en el sistema es ilegal. El Parlamento es ilegal», coreaban los manifestantes en la plaza Tahrir, donde se podían leer también pancartas con eslóganes contra el presidente: «30 años de Mubarak en el poder y la situación va a peor».

Algunos también piden que se juzgue a Mubarak y recuerdan a las decenas de personas fallecidas en esta revuelta popular sin precedentes, inspirada en las protestas que en Túnez derrocaron el pasado 14 de enero al entonces presidente Ben Alí.