El ministro francés de Exteriores Bernard Kouchner, el secretario general de Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, El presidente de Somalia, Sheikh Sharif Sheikh Ahmed, el primer ministro turco Recep Tayyp Erdogan y el presidente de Bosnia, Hais Slajdzic. | Efe - TOLGA BOZOGLU

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La comunidad internacional debe implicarse más en Somalia y trabajar por su estabilidad para lograr poner fin al fenómeno de la piratería en el océano Índico. Éste fue el principal mensaje enviado ayer por Naciones Unidas a los 55 países participantes en la conferencia de alto nivel sobre Somalia celebrada en Estambul.
«El pueblo somalí está en medio de esta crisis que ellos no han creado. Queremos atraer la atención de la comunidad internacional hacia este problema», manifestó al final de la reunión el presidente interino de Somalia, Sherif Sheikh Ahmed.
«La comunidad internacional está fuertemente determinada a trabajar (...) para acabar el ciclo de ausencia de ley, violencia y desesperación en Somalia», afirma la declaración final de la conferencia, que ha querido dar un espaldarazo al Ejecutivo somalí.
Un país sin Gobierno
Somalia carece de un Gobierno efectivo desde 1991, cuando fue derrocado el presidente Siad Barre y se repartieron el poder señores de la guerra tribales, milicias integristas islámicas y, en algunas zonas, bandas de delincuentes armados.
Según se acordó en el llamado proceso de Yibuti, el mandato del Gobierno Federal de Transición termina en agosto del próximo año. «Somalia camina hacia un periodo crucial. El presidente Sheikh Ahmed debe extender su liderazgo, pero para ello necesita del apoyo de la comunidad internacional», explicó el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon.
Pese a que el Gobierno somalí ha conseguido la rendición de varios grupos armados, su control se limita a pequeñas partes del país, mientras en el resto impera el dominio de grupos armados y extremistas islámicos, como las milicias de Al Shabbaab, que los gobiernos occidentales vinculan a Al Qaeda. Otros territorios, como Somalilandia y Puntlandia, han proclamado su independencia o autonomía de forma unilateral.
«Hace falta que la comunidad internacional esté en Mogadiscio y no deje solo a Sheikh Ahmed. Claro que es algo arriesgado, pero los somalíes viven este riesgo todos los días», afirmó el ministro de Exteriores francés, Bernard Kouchner.
La ausencia de un poder político en Mogadiscio ha provocado que bandas de piratas utilicen las costas somalís como base para sus ataques a las rutas marítimas entre Europa y Asia a través del Mar Rojo, el Golfo de Adén y el océano Índico, lo que ha llevado a que los gobiernos occidentales se interesen por el país africano.
«Hay que poner todas nuestras fuerzas en acabar con la piratería. Estamos trabajando en el Consejo de Seguridad para tener una resolución que permita que los piratas sean castigados», dijo Ban, a la vez que agradeció a Kenia y Seychelles que hayan ofrecido su territorio para juzgar a los piratas.
«Hay piratería porque hay pobreza y subdesarrollo», opinó por su parte el ministro de Exteriores de España, Miguel Àngel Moratinos, que dijo que las medidas militares no bastan para acabar con el problema.
Por ello, la ONU ha recomendado, entre otras medidas, ayudar a reconstruir el sector pesquero somalí, en cuyo deterioro está una de las razones del auge de la piratería. España podría cooperar en este sentido y ayer Moratinos y Sheikh Ahmed discutieron sobre el tema en privado.