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Alemania sufrió en 2009 la recesión más grave desde el final de la II Guerra Mundial, con una contracción del 5% de su Producto Interior Bruto (PIB), pese a los síntomas de recuperación registrados durante la parte final del año.
«Alemania, como nación exportadora, ha sido especialmente golpeada por la recesión mundial», explicó el presidente de la Oficina Federal de Estadística (Destatis), Rodereich Egeler.
La caída del PIB se debió sobre todo a la bajada en las exportaciones -de un 14,7%-, mientras que el consumo interno dio impulsos positivos a la coyuntura.
Hasta ahora, la recesión más grave de la historia de la postguerra en Alemania se registró en 1975, como consecuencia de la crisis del petróleo, cuando el PIB cayó el 0,9%.
La caída generada por la crisis actual ha quintuplicado los efectos de la recesión de los años setenta.
En 2008, el PIB alemán creció un 1,3 por ciento.
Pese a la gran caída del PIB -consecuencia de la crisis financiera y económica mundial-, en el segundo trimestre de 2009 ya hubo señales de mejora, después de que a finales de 2008 y en el primer trimestre del año pasado la economía parecía caer en picado.
En el segundo trimestre del año pasado el PIB aumentó un 0,4% y un 0,7% en el tercero.
Las cifras de final de año hacen que los expertos crean que la economía sigue recuperándose y que en 2010 volverá a haber crecimiento.
Los pronósticos de crecimiento del PIB oscilan entre el 1,6% y el 2,3%.
La recesión afectó también a las finanzas públicas y en 2009 Alemania tuvo un déficit del 3,2 por ciento del PIB.