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El presidente depuesto de Honduras, Manuel Zelaya, se resarció el pasado lunes de no haber intervenido ante la Asamblea General de Naciones Unidas la semana pasada pasada y tomó la palabra en este foro, aunque vía telefónica, para pedir a la comunidad internacional el respaldo para su causa.

Zelaya lleva más de una semana atrincherado en la Embajada brasileña de Tegucigalpa, adonde regresó tras un golpe militar que le expulsó del poder y del país el pasado 28 de junio. Sin embargo, se las arregló para hablar en Nueva York gracias a su ministra de Asuntos Exteriores, Patricia Rodas, quien arrimó su teléfono móvil al micrófono del estrado de la ONU.

Durante su comparecencia virtual, iniciada y cerrada por los aplausos de los asistentes, Zelaya lamentó que Honduras viva sujeta a un régimen «fascista» que reprime los derechos de su pueblo. En este sentido, pidió a Naciones Unidas que trabaje para revertir el golpe de Estado.

Además, el mandatario depuesto denunció el cierre de dos medios de comunicación afines, Radio Globo y Canal 36, por un decreto de Micheletti. Este tipo de decisiones evidencia la «dictadura» en que se ha convertido el país centroamericano, a juicio de Zelaya, quien calificó de «grave crimen» tratar de «callar la voz del pueblo».

Por su parte, Rodas tomó la palabra para advertir de que la vida de Zelaya corre peligro, algo que también señaló el propio dirigente, que teme tanto por su integridad como por la de las personas que se encuentran refugiadas junto a él.

Por su parte, el secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, dijo que la decisión del Gobierno interino de Honduras de suspender todas las garantías constitucionales ha incrementado las tensiones en ese país. «Estoy profundamente preocupado por los acontecimientos en Honduras», expresó Ban.

El jefe de la ONU condenó que Micheletti haya amenazado con retirar el «estatuto diplomático» a la Embajada de Brasil si en el plazo de 10 días no definen el estatus de Zelaya. «Las amenazas a la Embajada de Brasil en Honduras son inaceptables. La ley internacional es muy clara, la inmunidad diplomática no puede ser violada», subrayó.