Miles de simpatizantes de Zelaya le esperan en el aeropuerto de Toncontin, en Tegucigalpa. Foto: TOMÁS BRAVO / REUTERS

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El Gobierno de Honduras propuso a los países de la Organización de Estados Americanos (OEA) un «diálogo de buena fe» para resolver la grave crisis política que vive el país a causa del derrocamiento del presidente Manuel Zelaya.

El diálogo propuesto implica a representantes de «los poderes del Estado de Honduras y una delegación de representantes de estados miembros de la OEA junto con funcionarios de menor rango de la Secretaría General» de ese organismo, según una carta difundida por el nuevo Gobierno hondureño en rueda de prensa. La carta, según se informó, fue enviada por el presidente de la Corte Suprema de Justicia, Jorge Rivera, al representante de la entidad interamericana en Tegucigalpa, Jorge Miranda, y leída a través de radio y televisión por la vicecanciller hondureña, Marta Alvarado.

Según la carta, «una vez que las conversaciones alcancen el nivel apropiado, la Secretaría General elevaría el rango de su representación».

Además, «mientras el diálogo de buena fe esté en curso, no han de producirse actos o situaciones que puedan poner en peligro la paz social de la República y comprometer el esfuerzo en las conversaciones», puntualizó la nota.

Zelaya, según el canciller de Venezuela, Nicolás Maduro, viaja hacia Tegucigalpa procedente de Washington, donde asistió a la Asamblea General de la OEA que sancionó a Honduras. Aunque el depuesto presidente se quedó sin la compañía de ninguno de los jefes de Estado americanos que le han mostrado su apoyo. Finalmente, los presidentes de Argentina, Paraguay y Ecuador siguieron los acontecimientos desde El Salvador

Miles de seguidores de Zelaya se han reunido para recibirle en el aeropuerto internacional Toncontín de Tegucigalpa, que está rodeado por las fuerzas de seguridad. Las autoridades hondureñas han advertido que no van a dejar que el avión en el que viaja Zelaya aterrice en el país, por lo que otras fuentes aseguraban que el avión del presidente depuesto tomaría tierra finalmente en El Salvador.