La soldado británica detenida en Irán, Faye Turney, posa junto a su hija y su marido. Foto: AP

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EMILIA PÉREZ-LONDRÉS
La polémica por la autorización del Gobierno británico a los quince militares capturados por Irán a vender su historia a la prensa se intensificó, tras la aparición de las primeras revelaciones en exclusiva de la única mujer del grupo, Faye Turney.

Una mañana, escuchó como serraban madera y clavaban clavos. «Entonces una mujer entró a mi celda y me midió desde la cabeza a los pies con una cinta. Estaba convencida de que estaban preparando mi ataúd», añade esta madre de familia de 25 años, que se convirtió en centro de atención de los medios de comunicación después de que Irán divulgase tres cartas escritas por ella.

La militar ha concedido sendas entrevistas al periódico sensacionalista «The Sun» y la televisión ITV en las que asegura que sus trece días de cautiverio no tuvieron nada que ver con lo que reflejaban los vídeos difundidos por Teherán.

La mujer relata como fue apartada del grupo, aislada durante cinco días, recluida en una celda de menos de cuatro metros cuadrados obligada a quitarse toda la ropa excepto las bragas y sometida a largos interrogatorios.

«En una ocasión me preguntaron: ¿Qué opinas sobre morir por tu país?». Al día siguiente otra persona me dijo: «No lo entiendes, debes cooperar con nosotros. ¿No quieres ver a tu hija de nuevo», cuenta a «The Sun», propiedad del magnate Rupert Murdoch.

Turney, que trató de ocultar durante la detención que era una mujer por temor a ser violada, cuenta que los iraníes le dijeron que si escribía esas misivas sería liberada, pero que si se negaba, sería juzgada por espionaje y condenada a «varios años» de prisión.