El candidato oficial, Yanukóvich (izquierda), y el candidato opositor, Yúschenko, se dan la mano tras el acuerdo alcanzado ayer con los mediadores internacionales.

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B. SUÀREZ INDART-KIEV
«Ha sido una solución de compromiso», resumió el líder opositor, Víctor Yúschenko, quien remarcó que «por primera vez las autoridades dialogaron con la oposición de forma honesta». Lo que queda pendiente es la forma de continuar el «proceso electoral», que, según el acuerdo, dependerá del dictamen del Tribunal Supremo que estudia la validez de los comicios dadas las recíprocas denuncias de fraude.

Al mismo tiempo, en la reunión multilateral el presidente del Legislativo, Vladímir Litvín, dejó claro que la moción de censura aprobada ayer por la mañana no será revocada ni revisada. «La resolución es constitucional y entra en vigor», recalcó Litvín, pese a que Yanukóvich la había calificado de «ilegal» y «anticonstitucional» y declarado que seguirá al frente del Gobierno hasta que Kuchma decida si la aprueba o no.

Se trata de repetir la polémica segunda vuelta, celebrada el pasado día 21, como sostiene la oposición, o de convocar nuevos comicios desde cero, como propone el actual presidente Leonid Kuchma y preferiría el primer ministro y rival de Yúschenko en las urnas, Víctor Yanukóvich. «Partimos de que las elecciones comenzaron el 31 de octubre (día de la primera ronda) y deben tener un lógico final», remarcó Yúschenko.

El líder opositor comunicó que los expertos en derecho de ambos bandos comenzarán a coordinar sus respectivas propuestas sobre la forma de «completar el proceso electoral», que podría consistir en la repetición de la segunda vuelta o en la convocatoria de nuevos comicios desde cero, 24 horas después del dictamen del Tribunal Supremo.

Entre los compromisos asumidos por su parte, destacó el levantamiento del bloqueo de las sedes estatales, aunque advirtió que en caso de que las autoridades «jueguen sucio», la oposición dará rienda suelta a la «indignación popular».