Entre las víctimas había varios niños.

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El anuncio del acuerdo fue hecho por la policía iraquí y después confirmado por Ahmed Al Jaffar, portavoz del ayatolá, que declaró que Al Sadr había aceptado todos los términos del acuerdo. Aunque los términos exactos no se conocen, la iniciativa de Sistani, la máxima autoridad chií en Irak, proponía «el desarme de Nayaf y Kufa, así como la salida en ambas ciudades de todos elementos armados».

El acuerdo llegaba horas después del baño de sangre ocurrido ayer por la mañana en la entrada de la ciudad santa, así como en la localidad vecina de Kufa, que dejó 74 muertos y 315 heridos. Antes de que Sistani, el más respetado líder religioso chií llegara a Nayaf arropado por una multitud de seguidores, al menos dos obuses impactaron al lado la mezquita de Kufa, y un tercero explotó en el patio de oración cuando estaba abarrotado de fieles.

La propuesta de Sistani incluía además el pago de indemnizaciones por parte del Gobierno iraquí a las víctimas y a los afectados por los enfrentamientos entre el Ejército estadounidense y los milicianos.

Horas antes de conocerse el acuerdo, el primer ministro iraquí, Iyad Alaui, se había comprometido en un comunicado a conceder una amnistía a los milicianos que depusieran las armas y había ofrecido un «pasaje seguro» para Al Sadr, quien se encuentra en paradero desconocido. El plan propuesto por Sistani también establecía que será la policía iraquí la que asuma la responsabilidad de la seguridad y el mantenimiento del orden en las dos ciudades.