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FRANCE PRESS-PARÍS
Una ceremonia solemne frente a la tumba del mariscal Philippe Leclerc, en la cripta del museo de los Inválidos de París, dio inicio ayer a las celebraciones del 60 aniversario de la liberación de la capital francesa del dominio nazi. Decenas de miles de espectadores asistieron a desfiles militares, homenajes, actos oficiales, bailes y fiestas que se sucedieron lo largo de una jornada para la que París se vistió de gala.

Del 19 al 25 de agosto de 1944, París, ocupada desde hacía cuatro años, se rebeló contra el dominio alemán. En total, más de 5.000 personas murieron en esta batalla, entre ellos 1.000 soldados de la resistencia, 600 civiles y más de 3.000 soldados alemanes.

A primera hora de la mañana, la bandera francesa, blanca, azul y roja, fue izada en lo alto de Torre Eiffel por los bomberos de París al igual que hicieron el 25 de agosto de 1944, cuando los tanques aliados entraron a la capital y expulsaron al Ejército alemán. Después, dos columnas militares, una francesa y otra estadounidense, recorrieron las calles de la ciudad en recuerdo a las tropas galas y aliadas que llegaron al corazón de París hace 60 años.

El presidente Jacques Chirac y el alcalde de la ciudad Bertrand Delanoe, presidieron una ceremonia oficial a las puertas del Ayuntamiento, donde el general De Gaulle pronunció el 25 de agosto de 1944 un célebre discurso que marcó la liberación de París.

El punto álgido de la celebración lo constituyó la inauguración por parte de Chirac de una placa recordando la firma de la rendición de Von Choltitz. Chirac homenajeó a todos los héroes de la liberación, muchos de ellos anónimos, que se sacrificaron, y a los que dijeron «no a la sumisión, a la barbarie, al nazismo que fue la negación de los valores más sagrados de la humanidad». En su discurso, Chirac hizo una velada alusión al recrudecimiento de actos antisemitas y racistas en Francia.