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El ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Àngel Moratinos, aseguró ayer que la Presidencia irlandesa no ha encontrado «un apoyo generalizado» para que catalanes, baleares, vascos, gallegos y valencianos puedan dirigirse en su lengua a las instituciones comunitarias, aunque subrayó que el Gobierno tiene la «voluntad política» de avanzar más.

«La presidencia se niega (a mejorar el reconocimiento de las lenguas de las Comunidades Autónomas) porque considera que nuestra propuesta no gozaría del apoyo generalizado, y nos ha pedido que hagamos gestiones bilaterales», explicó Moratinos, reconociendo que la primera reacción a las propuestas españolas ha sido «de gran dificultad».

El Gobierno español está negociando una declaración que se anexionaría al Tratado y que pide que se tenga en cuenta la importancia de las lenguas cooficiales españolas en el futuro, cuando se discuta el nuevo régimen lingüístico. El ministro de Asuntos Exteriores aseguró que, de lograrse, esta declaración tendría «una enorme relevancia», aunque no quiso entrar en detalles sobre su contenido.

Por otra parte, la Presidencia irlandesa de la Unión Europea ha renunciado a la inclusión del cristianismo en el preámbulo de la Constitución europea, según se desprende del último documento que ha hecho circular por las capitales y que fue ayer analizado por los ministros de Exteriores en Luxemburgo.

El texto señala que a pesar de la importante ayuda proporcionada por varias delegaciones para la inclusión de una referencia específica a la herencia cristiana o judeocristiana de Europa, «no hay muestra de consenso en esta materia».