El atentado suicida de ayer volvió a colocar a Israel en máxima alerta.

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EFE-JERUSALÉN El atentado de ayer por la mañana, en la ciudad costera de Natania, aceleró las estancadas negociaciones entre el bloque de derechas Likud y el partido ultraortodoxo Shas, que ayer firmaron un borrador de acuerdo para no dejar al país sin Gobierno en plena «Intifada de Al Aqsa» (levantamiento palestino). Dicho borrador, alcanzado después de varios días de intensas conversaciones, aplaza para el futuro los asuntos más espinosos de la negociación.

Según el líder del Shas, Eli Yshai, la decisión de incorporarse al Gobierno de unidad nacional de forma inmediata y sin negociar los asuntos en litigio se debe a «la situación de emergencia que vive el país, como consecuencia de los ataques palestinos». El acuerdo establece que el partido ultraortodoxo, tercera fuerza política del Parlamento con 17 de los 120 diputados, tendrá bajo su control cinco ministerios, entre ellos los de Interior, Trabajo, Salud y Culto.

El quinto ministro ortodoxo estará a cargo de los asuntos de Jerusalén, pero lo hará desde dentro del Ministerio de la Presidencia del Gobierno. El pacto de coalición con el Shas concede la mayoría en el Parlamento al primer ministro electo, Ariel Sharon, que puede presentar su Ejecutivo a votación esta misma semana. Sharon, que encabeza una formación de 19 diputados, cuenta también con el apoyo de los 26 parlamentarios del bloque «Un Israel» y los siete de la ultraderechista Unión Nacional.

Entre los asuntos que el Likud y Shas han dejado para el futuro está el de la anulación de la ley de elección directa del primer ministro, algo a lo que Shas se niega, porque este sistema electoral le ha permitido aumentar su influencia política en los dos últimos comicios. El acuerdo interino de coalición entre el Shas y el Likud fue alcanzado horas después de que tres israelíes perdieran la vida en un nuevo atentado palestino, en el que también resultaron heridas otras cincuenta personas.