Soldados rusos duermen en un descampado cerca de Gudermes, a 30 kilómetros de Grozni, capital de Chechenia.

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LEMA TURPÀLOV - MOSCÚ El primer ministro ruso Vladímir Putin dijo ayer que las tropas federales «no se quedarán a medio camino» en Chechenia, y Grozni respondió con el nombramiento de un máximo jefe militar y la exhibición de sus fuerzas armadas. El presidente chechén, Aslán Masjádov, quien ante la ofensiva del Ejército ruso ha impuesto el estado de guerra en su república, instó a Rusia a elegir entre la guerra y la paz, entre «reanudar el diálogo» o enfrentarse a la «máquina de guerra» chechena.

Masjádov dijo que «nada impide reanudar el diálogo si Moscú tiene un mínimo interés, pues no hay otra solución», y advirtió que «la máquina de la guerra ya está en marcha y sería difícil detenerla» si Rusia no responde a sus insistentes llamamientos. Pero el primer ministro ruso contestó que «no nos quedaremos a la mitad del camino en la lucha contra el terrorismo chechén» y que «las tropas federales serán emplazadas donde sea necesario, incluso hasta Grozni, pues Chechenia es territorio de Rusia». Putin calificó de «intoxicaciones llamadas a engañar a la opinión pública rusa y mundial» las informaciones del mando chechén sobre dos centenares de bajas federales en encarnizados combates desde la madrugada de ayer. Moscú dijo no tener datos de que un cohete tierra-tierra con que sus tropas bombardean Chechenia haya explotado en Azerbaiyán, como denuncia Bakú, y desmintió que un carro de combate ruso haya matado a unos 40 chechenes al disparar en directo contra un autobús con refugiados, cuyas imágenes recorrieron el mundo. Sien embargo, el «número dos» del Estado Mayor ruso, el general Valeri Manilov, reconoció anoche la muerte de entre 20 y 30 soldados rusos desde el inicio de la operación militar en Chechenia.

El ministro ruso de Interior, Vladímir Rushailo, afirmó que los cabecillas de las guerrillas separatistas serán «detenidos o liquidados» y aseguró que la población chechena «saluda» a las tropas rusas en los territorios «liberados de terroristas».

Mientras, 13.000 nuevos refugiados elevaron a 150.000 la cifra de chechenes y rusos desplazados por bombardeos y la ofensiva terrestre del Ejército federal en la república caucásica, aunque Putin había asegurado que huyen de los «terroristas».