Una bomba de la OTAN destruyó un puente, el único que le quedaba intacto a Yugoslavia para comunicarse con Rumanía.

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FRANCE PRESS - BELGRADO El presidente yugoslavo Slobodan Milosevic multiplicó las muestras de flexibilización de su postura frente a la comunidad internacional, mientras los medios oficiales serbios preparaban ayer a la opinión pública para un acuerdo «honroso» con la OTAN. Una de las principales señales ha sido la aceptación por parte de Belgrado de una misión de evaluación humanitaria de Naciones Unidas sobre su territorio.

Yugoslavia recibió favorablemente el acuerdo firmado el jueves en Bonn por el G-8 "los siete países más industrializados y Rusia", diseñando el marco de un arreglo negociado del conflicto en Yugoslavia.

«El proceso de paz ha tomado una buena dirección», afirmó una fuente cercana al Gobierno. Lo que cuenta en especial para Belgrado, añadió, es que el G-8 haya decidido que el plan de paz sea apoyado por una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. «El acuerdo logrado en Bonn es sólo el inicio de un proceso muy complejo, que será probablemente concluido con éxito, pero es seguro que ese proceso será muy largo», indicó la agencia de noticias oficial Tanjug.

«Es muy probable que el Consejo de Seguridad adopte lo más rápido posible una resolución sobre un arreglo pacífico y político de la crisis», agregó, tras insistir sobre el cese de los bombardeos de la OTAN como «condición previa esencial».