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Durante todo este sábado negociadores del PP y de Vox han mantenido en Madrid contactos secretos para desatascar las negociaciones en Baleares, aunque en estos momentos las posibilidades de un acuerdo son «muy difíciles» y se han encallado «en el tema lingüístico», según han revelado a Ultima Hora fuentes próximas a las negociaciones. Este viernes, el líder nacional de Vox, Santiago Abascal, trazó unas líneas rojas para llegar a acuerdos con los populares en el archipiélago y avisó al PP isleño que su partido no avalará ningún gobierno que no garantice la libertad de elección de los padres para escolarizar a sus hijos con el español como lengua vehicular. Esa consigna, en estos momentos, es inamovible y desde Vox se ha advertido que «serán otros los que tengan que valorar si cambian su posición».

Durante el encuentro de este sábado en la capital española, las dos delegaciones han intentado acercar posturas, pero el tema lingüístico se ha convertido en un auténtico escollo, casi en una barrera, hasta el punto que está poniendo en peligro toda la negociación. La impresión de algunos responsables del partido de Abascal es que el PP balear «no nos quiere, solo busca un pacto exterior. Y no quieren ceder», lo que augura -según estas mismas fuentes- serias dificultades.

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La reunión está previsto que se prolongue hasta este domingo y los negociadores pertenecen al PP y Vox nacional, no hay al parecer representantes de las Islas. Desde el partido de Abascal han advertido a sus hipotéticos socios de gobierno que es imprescindible derogar la Ley Lingüística de Baleares, «pero ellos están pasteleando con propuestas de trilingüísmo, que al fin y al cabo es lo mismo que ya tenemos ahora», han añadido a este periódico las fuentes consultadas. La Ley Orgánica 2/1983, de 25 de febrero, del Estatuto de Autonomía para las Islas Baleares, en su artículo 3, establece que la lengua propia de la Comunidad Autónoma es la catalana, cooficial con la castellana, y señala el derecho que tienen todos los ciudadanos a conocerla y usarla sin que nadie pueda ser discriminado por causa del idioma.

Abascal ya trazó el viernes los límites de la negociación al asegurar que Vox ofrece «la misma posición» y «la construcción de una alternativa» en toda España, mientras que el PP es el que tiene discursos diferentes en función del territorio. Esto, a su juicio, es lo que ha hecho posible un acuerdo rápido en la Comunidad Valenciana pero no en Murcia o Extremadura.

«El que quiera un acuerdo con nosotros tendrá que sentarse, respetar a los votantes y en función de la fuerza que los votantes nos han dado, asumir una parte de nuestros postulados en un gobierno de coalición o la construcción de una alternativa», sostuvo Abascal, en unas declaraciones públicas que eran un aviso a navegantes previo a la negociación en Madrid entre las dos delegaciones. En otros puntos programáticos, parece ser que ambas formaciones han acercado posturas, aunque el tema del idioma ensombrece el resto de progresos y todos los esfuerzos se centran en esta cuestión.