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La encuesta que publica este domingo en Ultima Hora refleja un mal resultado para la izquierda –que no podría sumar para formar Govern, como sí pudo en las dos pasadas elecciones– y desastroso para el PP, que sólo podría gobernar atándose a Vox, o no gobernar nunca, si se resistiera a pagar el peaje que previsiblemente se le exigirá. ¿Y eso por qué? Pues porque el escenario que dibuja el IBES, sobre un muestreo de 2.300 entrevistas, está huérfano del espacio de centro. Ni con CS (que no tiene la más mínima opción) ni con el PI (que quedaría a unos pasos de lograr el porcentaje mínimo para asomarse a la puerta de entrada al Parlament) y se impide así eso que define al centrismo, ya sea en su versión estatal o autonómica: optar por la izquierda o la derecha.

Las encuestas son eso, encuestas y dibujos del momento en que se plantean. Y el dibujo es claro: CS pierde sus cinco escaños de 2019 y el PP gana siete, lo que permite aventurar que en esa bolsa están quienes optaron por la opción naranja. Pero no sólo: también Vox, que pasa del 8,16 % en porcentaje global de 2019 al 14,4 % (y de 3 a 7 escaños) que le augura la encuesta. Y el PP pasa del 22,17 % al 30,7 %. De lado de la izquierda la bajada en porcentajes no impresiona tanto (el PSIB, del 27,34 % al 25,2 %; Més per Mallorca, del 9,20 % al 9,3 %, y Unidas Podemos, del 9,75 %, al 7,6 %, el porcentaje de caída más relevante) pero los datos del voto a los consells vienen a confirmar lo que se indica para el Parlament. Y, por consells, salvo en el menorquín, está claro el giro a la derecha. El PP que presenta a Marga Prohens como candidata gana por todo y llega a la mágica cifra de 30 escaños (lo que define la mayoría absoluta) sumando los 7 de la opción que se identifica con los postulados de la extrema derecha y que presenta a Jorge Campos como candidato.

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Si algo quedó muy claro en el debate del pasado lunes, organizado conjuntamente por Ultima Hora y el Centro de Enseñanza Superior Alberta Jiménez (CESAG) fue la política de pactos: que la izquierda renovará su pacto si suma, porque como dijo la presidenta del Govern y candidata, Francina Armengol, «para qué cambiar lo que funciona», y que el PP buscará el apoyo de Vox, si no puede gobernar solo. El candidato de Vox ya puso sus condiciones: las mismas que puso en Castilla y León. Y eso pasa por entrar en el Govern y presidir alguna institución. Igual que el PSIB, también Més per Mallorca y Unidas Podemos tienen claro su opción. Aunque Lluís Apesteguia se quede fuera del Ejecutivo si no es presidente. Antònia Jover, ni se plantea condiciones inasumibles. ¿Cederá el PP a las pretensiones de Vox? Es posible que ante un escenario como el que dibuja el sondeo las negociaciones para formar Govern sean muy largas. Y que haya que celebrar más de una sesión de investidura. Y quién sabe si, algo inédito, se estrenara el mecanismo de repetir los comicios.

Queda una semana. Los partidos tocarán a rebato. Seguro que esta encuesta no termina de gustar en ninguno de los dos lados. A la izquierda porque no llega y a la derecha porque no le basta sin la extrema derecha. Que no es ninguna broma, como muestra la historia.