En la calle de Ses Voltes de Ciutadella está uno de sus primeros establecimientos de perfumería, cosmética y moda. | Gemma Andreu

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¿A qué huele Menorca? Seguramente a alguna de las 10.000 referencias que comercializa Perfumerías D.Pons desde 1985. Una empresa familiar nacida en el municipio de Ferreries que, detrás de la gestión de un pequeño estanco, se atrevió a invertir y a crecer en las zonas turísticas más importantes de la isla para acabar convertida en una extensa red de tiendas propias de perfumes, cosmética y moda. Con diez establecimientos propios abiertos al público y una plantilla oscilante de unas 45 personas, la empresa facturó el año pasado 3,9 millones de euros.

Al frente de la gestión de la cadena está la familia Pons Pons de Ferreries. Sus fundadores, Damià y Eulària, cuentan con la ayuda de sus hijos Llorenç, Marc, Andreu y Damià. Un negocio complejo donde se necesita algo más que un buen olfato.

ORÍGENES. La evolución de este negocio familiar menorquín hay que asociarlo al desarrollo turístico de la isla. En 1970, Damià Pons y su mujer Eulària Pons regentaban un pequeño estanco en el centro de Ferreries que habían heredado de la madre de Damià, que ya era la segunda generación.

La llegada del turismo y la apertura de los primeros hoteles les animó en 1985 a abrir una tienda veraniega en la urbanización de Cala Galdana. Vendían accesorios de baño y la prensa del día para los visitantes. “Me pareció buena idea tener algo abierto para ver cómo evolucionaba, sin más pretensiones que diversificar un poco y aprovechar la llegada de turistas a Menorca”, explica Damià Pons, fundador del negocio.

Poco a poco fueron incorporando algunas referencias de ropa y perfumes sin saber que aquello acabaría convirtiéndose en su fuente principal de ingresos. “En aquel entonces comprábamos todos los productos a mayoristas que nos iban suministrando marcas, casi con cuentagotas. Al público extranjero, especialmente al británico, le parecía todo muy barato ya que con el cambio de divisas tenían una gran ventaja. El euro todavía no había llegado y las cosas funcionaban de otro modo”, comenta Damià. “Recuerdo que la marca estrella de entonces era Paco Rabanne y se llevaban los botes de tres en tres”, añade.

Visto el resultado, en 1987 abrieron la segunda tienda en la zona de Cala’n Bosch y dos años mas tarde alquilarían un tercer local en pleno centro comercial de Ciutadella, en Ses Voltes. “Fueron años de expansión en los que fuimos abriendo varias tiendas a la vez, ayudando a mi marido en el día a día de las compras”, detalla Eulària Pons. Sus hijos Andreu y Damià se incorporaron a ayudar a sus padres en las tareas logísticas mientras que Llorenç estudiaba en Barcelona y Marc todavía era muy joven.

MODA. La incursión en el mundo de la moda la fueron haciendo poco a poco aunque el salto decisivo tuvo lugar en 1989 cuando adquirieron una tienda en Maó que tenía la exclusiva de la marca Lacoste. “El polo del cocodrilo ha sido y sigue siendo una de las prendas de ropa icono, no solo de este país sino de medio mundo, y la verdad es que el público extranjero que nos compraba cuando había monedas distintas en cada país hacía grandes compras”, señalan.

Con el paso del tiempo y los cambios en los hábitos en el vestir, se fueron introduciendo también otras firmas como Ralph Lauren, Hugo Boss o Armani Jeans para mantener un posicionamiento de marcas premium en la isla. En 1992 abrieron otra perfumería en Maó en la que introdujeron también la cosmética e iniciaron una profesionalización de toda la empresa, informatizando la gestión de los stocks. Coincidió de hecho con el regreso de Barcelona de Llorenç Pons y su incorporación al negocio familiar junto a su hermano Marc, que pasó a encargarse de toda la sección textil.

Las aperturas de tiendas de verano se fueron sucediendo en urbanizaciones como Cala’n Blanes, Son Bou o Arenal d’en Castell. “Como empresa hemos ido aprendiendo y conociendo mejor el complejo sector de los perfumes aunque la verdad es que cada lanzamiento sigue siendo una incógnita y en una tienda hay poco margen para equivocarse. Cada año se presentan centenares de productos nuevos que tratan de captar la atención al consumidor y debemos seleccionar mucho dónde ponemos el foco”, afirma el gerente. En 2010 se adhirieron al grupo Persé, una central de servicios fruto de la unión de once grupos empresariales representativos de la distribución nacional de la perfumería selectiva.

Actualmente son 15 asociados y 734 perfumerías repartidas en todo el territorio nacional en las que están las cadenas más conocidas de perfumería de nuestros país. “Es la única manera para poder estar en ese mundo donde la competencia es feroz y las economías de escala son imprescindibles”, sentencia.

En la actualidad, Perfumerías D.Pons cuenta con diez tiendas abiertas al público, cinco que funcionan todo el año en Ferreries, Maó, Alaior y Ciutadella, y el resto de verano en las urbanizaciones de Cala’n Blanes, Cala’n Bosch, Arenal d’en Castell, Son Bou y Cala Galdana. Desde 2001 disponen de un almacén distribuidor en Ferreries de 1.600 metros cuadrados en el que llegan y se despachan todos los productos de perfumería, textil y cosmética, que también sirve de oficinas centrales.

Este año han lanzado una tienda online en fase experimental que quieren que se convierta en el establecimiento número once de la familia. Trabajan en un mundo muy competitivo y su máxima es estar al lado del cliente para servirle los primeros.