Tres de los emprendedores: Antoni Prats, Miquel Ferrer y Antoni Solivellas. | Jaume Morey

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De las iGlass a las Fuster’s. O lo que es lo mismo, desde Cupertino (Californa) a Moscari (Selva). Salvando las distancias, la tecnología también se implanta en las pequeñas empresas de Mallorca y no solo en las turísticas.

Un ejemplo de ello lo encontramos en la firma Fuster’s, una empresa dedicada a la fabricación de gafas de madera que, además de un diseño elegante, han optado por la innovación tecnológica. Así, cuando el cliente compra unas Fuster’s no solo se lleva unas gafas de sol originales, sino que estas tienen incorporados un chip con aplicación para móvil para unirse a la red social y tecnológica Fuster’s.

En breve no será extraño entrar en un chiringuito de playa y ver cómo una persona paga su consumición simplemente con sus gafas. Esto será gracias a la tecnología que los emprendedores de Fuster’s han incluido en sus lentes. "No será necesario ni cartera, ni tarjeta, ni nada... Solo pasando la pata de las gafas Fuster’s por el contactless se podrá efectuar el pago", explica Antoni Solivellas, uno de los cuatro creadores de la firma. El proyecto está en marcha y, aunque es novel, ya empieza a dar buenos resultados, con precios de 149,9 a 174,9 euros.

INICIOS. En octubre de 2013 Antoni Solivellas junto a Miquel Ferrer, Antoni Prats y Antoni Munar decidieron poner en marcha la empresa. Con profesiones y estudios muy diversos, los cuatro amigos de Moscari e Inca se lanzaron a la idea de fabricar gafas de sol de madera, "un mercado que vimos que ya existía pero que estaba poco profesionalizado", explican.

Su idea se centró en la confección de unas gafas de sol de madera compactas, sin que su estructura estuviera hecha de láminas ni se utilizaran pegamentos. "La montura es una única pieza, es decir, no están hechas a base de finas láminas de madera pegadas unas a otras como hace el resto", añade Solivellas.

Miquel Ferrer es el ingeniero industrial de la empresa y, junto al equipo, ha tenido que investigar en profundidad los diferentes tipos de maderas para encontrar el idóneo. Optaron por tres tipos: cebraro, ébano y cerezo. Este último lo han descartado y ahora están investigando la posibilidad de fabricar monturas con olivo. "Estamos en pruebas, ya que para conseguir el resultado ideal necesitamos tiempo de investigación", explica Ferrer.

Precisamente el estudio ha sido una de sus principales bazas como emprendedores. Además de confeccionar las gafas, los cuatro jóvenes se han sumergido de lleno en el mercado de la óptica, un sector completamente desconocido para ellos hace tan solo dos años. Han concebido el producto, han creado la empresa y también han querido innovar en tecnología. La idea la tenían clara, pero entrar en el mercado de la óptica es muy complicado, según aseguran. "Es un mundo muy competitivo con más de 300.000 marcas en el mercado", recuerda Solivellas. La presentación oficial de la marca Fuster’s la realizaron en abril de 2014 durante una feria de emprendedores en la UIB. El resultado fue bueno y empezaron a vender las primeras gafas de sol. Aun así, los jóvenes empresarios no se dieron por satisfechos y cinco meses después de aquella presentación oficial decidieron hacer un ‘parón’ en la empresa. "Decidimos empezar de nuevo con nuevos modelos, cambios de diseño e incluso cambio de filosofía empresarial", explica Antoni Prats.

Así pues, no fue hasta el pasado mes de abril cuando Fuster’s volvió a salir a la luz. Eso sí, con unas gafas mucho más profesionales, mejor confeccionadas a nivel de diseño y calidad. Además, claro está, de la incorporación tecnológica que ellos llaman "conexión Fuster’s".

APLICACIÓN. El dispositivo que llevan las gafas Fuster’s supone una conexión tecnológica con el mercado, aseguran. "Al llevarlas junto con el dispositivo móvil, se añade un componente físico que permitirá al usuario explorar nuevos horizontes de conexión", explican los empresarios en sus folletos comerciales.

La realidad es que con esta aplicación, el usuario podrá conectarse a través de la red con otros usuarios de gafas Fuster’s. Sabrá en qué país se ubican o también servirá para presentarse a través de las redes sociales. Además, por ejemplo, cuando uno no encuentre sus gafas, usando la aplicación podrá conocer el lugar exacto donde las dejó la última vez que estuvo conectado. "Queremos dar facilidades, crear una red de personas Fuster’s y ser innovadores", enfatizan los empresarios.

En estos siete últimos meses los resultados han sido positivos y se han centrado en buscar distribuidores, básicamente en ópticas. El pasado mes de septiembre participaron en la feria profesional del sector en París y tienen previsto asistir a las de Múnich, Milán y Nueva York. "Estamos satisfechos por los contactos realizados en la feria francesa. Esto, junto al trabajo de nuestros comerciales, nos da un gran empuje", dice Ferrer.

Por su parte, Solivellas se muestra muy entusiasmado con la posible expansión internacional: "La mayor parte del mercado óptico está en manos de una única compañía que controla el 90%; nosotros no queremos ir a competir por el 10% restante como hacen otros. Nosotros queremos arañar un pedacito de ese 90% general". Para ello, posicionarse internacionalmente es fundamental, de ahí la apuesta por estar presentes en las ferias internacionales. Además, también quieren entrar en el mercado de México y Estados Unidos. De momento tienen unos 20 puntos de distribución en Balears y tres en la Península, además de uno en México, Nueva York y Italia. El próximo paso será expandir la marca en Grecia, Chipre y Francia, para así posicionarse mejor.

Y para aquellos que no lleguen a estos mercados, siempre queda la venta online a través de su página web, Facebook o Instragram. "Las redes sociales son muy importantes, sobre todo para captar a clientes jóvenes", añade Solivellas. De momento, la red les ha servido para posicionarse en Italia donde tienen un gran número de seguidores. "Nos sorprende, pero de momento las Fuster’s son más conocidas allí que en nuestra propia casa", enfatizan.