El espectáculo continúa

Miquel Jaume deja a sus hijos la empresa que fundó en 1978. Trui empezó por casualidad y se ha convertido en la compañía de referencia en la organización de eventos y servicios musicales

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La familia casi al completo: Malén, Miquel, Loren Jaume, Francisca Coll y Miki Jaume en las oficinas.

La familia casi al completo: Malén, Miquel, Loren Jaume, Francisca Coll y Miki Jaume en las oficinas.

15-10-2014 | M. À. Cañellas

“Creé la empresa por casualidad. No lo buscaba. Por cincunstancias conocí a Bonet de Sant Pere, Tete Montoliu, Serrat, Sabina... Es una historia muy emocionante, y lo mejor es que ahora ya no hago falta”. Así resume Miquel Jaume los 37 años de experiencia al frente de Trui, una de las empresas líderes en Balears en prestación integral de servicios para eventos y espectáculos. Desde hace unos años prepara su jubilación y el relevo de sus hijos al frente de la empresa, en la que quedará en segunda línea. Pero la compañía sigue más viva que nunca y ya traza las líneas de su última andadura, el alquiler del recinto de Son Fusteret, que gestionará durante diez años.

Xesc Forteza, Tomeu Penya y Joan Manuel Serrat son el emblema de Trui, pero con los años la empresa ha ampliado su negocio más allá de la representación de artistas. Miquel Jaume comenzó con un pequeño café-teatro, el Trui Centre, que abrió en 1978. “Poco a poco se transformó en un club de jazz. Cuando querían hacer una actuación necesitaban un micrófono, y lo compraban. Así se creó Trui Espectacles”, explica Miki Jaume, que lleva la producción de la compañía.

Empezaron con la representación de artistas y se expandieron poco a poco. “Trui Espectacles también tenía toda una parte de animación infantil y programación hotelera, con artistas y shows para las temporadas turísticas de hoteles. También podía cubrir eventos privados: cumpleaños, comuniones, despedidas de soltero, magos, payasos, grupos de baile, de jazz, de rock... tenemos artistas para todos los gustos”, explica. “Fuimos adquiriendo productos y materiales hasta ser completamente autosuficientes para realizar cualquier evento y cualquier producción. Y también somos proveedores de servicios técnicos: equipo de sonido, luz, audivisuales... escenarios, plataformas de baile, tarimas...”, explica Miki.

Abrieron otra rama de empresa, Trui Events, “para dar más cercanía al cliente y ofrecer servicios en bodas, comuniones, celebraciones, donde colaboramos con empresas de decoración, cátering, etc.”. De la misma manera, Trui Hotels pasó a ser independiente de Trui Espectacles y se creó un departamento comercial para la programación exclusiva de ocio para establecimientos turísticos.

Miquel Jaume se hizo también con la empresa Feria Service, con la que adquirieron una infraestructura de carpas, tarimas y estands para servir a ferias. Con esta nueva línea de negocio se creó Trui Fires, que también diseña y construye estands a medida con un departamento propio de diseño gráfico y una capintería propia.

GRUP TRUI, LA UNIÓN. Con una diversificación semejante, en septiembre de 2009 decidieron crear Grup Trui, una sociedad que une las diferentes actividades de la empresa: Trui Espectacles, Trui Hotels, Trui Fires, Trui Events y Trui Teatre. “Al final, son un grupo de empresas dentro del Grup Trui, que engloba todos estos departamentos. Lo que hicimos fue unificar la logística y la gestión, lo que nos da más rapidez para servir y más facilidades a la hora de trabajar. ¿Qué empresa hay aquí con esta estructura capaz de montar cualquier evento? No hay ninguna, de hecho estamos en la lista de las 10 empresas con más servicio para eventos de todo el país”, dice orgulloso Miki. “La filosofía que queremos mantener es que estamos hechos para servir a Mallorca y a Balears. Cuando viene una productora de fuera, le servimos y le damos facilidades para el peaje que se tiene que pagar por estar en una isla”, dice.

CRISIS Y CAMBIOS. Los últimos seis años han sido convulsos en Trui. Por una parte, el inicio de la crisis provocó un fuerte impacto en su cifra de negocios. Una contrariedad que se unió al cambio generacional en la dirección y a la apertura del Trui Teatre, el proyecto más emotivo para la familia.

El Trui Teatre abrió en diciembre de 2010. El espacio escénico del colegio La Salle cuenta con 1.327 butacas y, una vez renovado, pretendía “cubrir un hueco” en la cultura en Palma. “Solo había el Auditòrium y el Principal, nada más. Creo que hemos demostrado que somos capaces de poner un teatro en el top 1: traemos buenos artistas, hemos abierto un teatro en momentos de crisis, ha habido la subida del IVA y las ayudas están a cero”, remarca Miki, que hace toda la producción.

“El Trui Teatre es una inyección de ilusión, porque es lo único que hemos hecho nosotros (la segunda generación). Somos hijos de unos empresarios que nos han dado una empresa, un barco. Lo del teatro sí que lo hemos hecho nosotros”, cuenta. “Como negocio da lo que da, pero sí aporta una cultura para la ciudad, una vida cultural que en Palma la damos los privados”, dice en tono de crítica. En cuanto a los contenidos, apuestan fuerte por el humor. “El criterio es el éxito que ha tenido el producto en Madrid y la confianza que te da. También los costes de traerlo, porque no puedes poner un tíquet a 50 euros. Al final, es un tiro a ciegas, te la juegas con cada obra y puedes perder en una obra lo que has ganado en todo el año. Al final esto es lo más bonito y lo más difícil del negocio, no sabes cómo irá”.

Conceptos como el riesgo, la incertidumbre o la intuición estuvieron presentes cuando los hermanos empezaron a coger el timón de la empresa. “Nos cogió la crisis con el cambio generacional. Contratamos un asesor interno para que nos ayudara a cómo reestructurar la empresa. Nos fue bien porque en 2008 los tres hicimos un máster en Esade de directivos de segunda generación. Cuando hicimos un análisis interno de la empresa, nos dimos cuenta de que tenía pérdidas fuertes, y gastábamos lo que habíamos ganado otros años. Tuvimos que reestructurar, porque hace seis años teníamos 120 empleados, pero cogimos una línea de trabajo que dio resultado. Estamos ampliando en un momento difícil. Al final, lo que queríamos era mantener el trabajo y poder continuar. Ha sido un toque de atención que nos ha ayudado a madurar”, valora Miki Jaume.

El proyecto más reciente es el recinto de Son Fusteret. Se trata de una concesión del Ajuntament de Palma a la empresa por 10 años prorrogable, por la que pagarán 20.000 euros anuales. “Queremos hacer algo que no se ha hecho nunca en Mallorca y ponerlo en el lugar que se merece”, cuenta Miki.

“Queremos convivir con los feriantes de la Fira del Ram, que tienen un contrato de tres meses, queremos nutrirnos de ellos, y hacer un recinto de conciertos fijos, más dinámico, con un calendario de programaciones. Tenemos dos conceptos que se pueden conjugar en el mismo momento, puede haber una feria y por la noche un concierto”. Y apuesta también por beneficiarse de la ubicación del local. “Delante del recinto hay una parada de bus y una de metro. Yo no puedo hacer que amplíen los horarios, pero sí que lo he pedido, pido que si hago conciertos como Sabina, o el Oktoberfest, que la gente coja la costumbre de ir en metro o en bus”, expone.

EL RELEVO. Loren, Miki y Malén cogen el relevo de sus padres. Se encargan de la gerencia, de la producción y de la administración, respectivamente. “Somos un equipo y no solemos discutir, pero si hay algún conflicto, Loren, que es el mayor es el que tiene la última palabra”. El otro hermano, Paco, vive y trabaja fuera de Mallorca.

Mientras tanto, Miquel Jaume se queda con el recuerdo de muchas experiencias vividas. “He estado con Ray Charles, Joe Coker, Alan Parson, y tantos artistas internacionales y nacionales. Algunos han sido también amigos, como Serrat, lo que me entusiasma... y también experiencias empresariales, porque cada tres o cuatro años mi mujer y yo hemos podido ampliar el negocio, renovar equipos... la empresa ha sido una nueva forma de creatividad”. A nivel personal, lo que más valora es que la empresa que creó junto a su mujer Francisca, a la que considera la auténtica emprendedora, tenga continuidad.

Una filosofía que sin duda comparte Miki: “Nuestro perro se llamaba Trui. Ante todo está la marca, Trui es mi padre y mi madre, y la empresa es nuestra casa”, concluye.

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opinión
Hace más de 5 años

¿Y su profesionalidad, de ellos? Creo que poca-

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bunyola de buñol
Hace más de 5 años

Pues sí, basta ver como está hecho el resportaje...ellos, ellos, y ...ellos. y sólo ellos mismos.

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bernedet
Hace más de 5 años

explotadores, negre ros gánster de guante blanco que equipo que vergüenza y encima entrevista q pregunten a empleados y verán......?

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Buñol de Bunyola
Hace más de 5 años

Familia muy egocéntrica...una pena. Nunca han considerado a los empleados como fuente de ideas, involucración y trabajo, muchas horas... Ellos y nada más que ellos han hecho TRUI. (Lo bueno de TRUI...)

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Fu Man Chu
Hace más de 5 años

Nadie de ARPE tiene nada que decir?

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