Vista panóramica de Dalt Vila

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El parador de Eivissa se encuentra en el reducido grupo de hoteles que el Instituto de Turismo de España (Turespaña) se ha comprometido a construir a pesar de su situación deficitaria. El proceso de reestructuración iniciado el pasado mes de mayo por una deuda de 81 millones de euros, que provocó cierres de hoteles en toda la red y el abandono de numerosos proyectos, pasó de largo de la Pitiüsa mayor.

En Eivissa, la paralización de las obras desde hace tres años se debe a los importantes restos arqueológicos encontrados y a la falta de un proyecto definitivo de museización e integración que permita retomar los trabajos. A pesar de este retraso, la secretaria de Estado de Turismo, Isabel Borrego, visitó la isla en dos ocasiones y aseguró que la “ruina” de Paradores no afectará a la financiación del establecimiento de lujo que se proyecta en Dalt Vila.

El presupuesto inicial era de 11,3 millones y ya está ejecutado en su totalidad. Ahora, Turespaña calcula que terminar el parador costará otros 11 millones de euros más: 5,5 millones para integrar los hallazgos y el resto para construir el aparcamiento. La suma de ambas actuaciones supondrá un presupuesto superior en un 47,9% al inicial, por lo que la obra tendrá que volver a salir a licitación pública.

Para ello, primero se tendrá que realizar el proyecto definitivo, cuyos cambios tienen que ver con los restos arqueológicos y el aparcamiento, pero no afectarán a los servicios previstos en la propuesta inicial.

La misma abarca un conjunto de edificios históricos que se concentran en lo más alto de Dalt Vila, en lo que se conoce como el Castillo de Eivissa y la Almudayna (de época árabe), que supuso el núcleo fortificado de la ciudad previo a la construcción de las murallas renacentistas.

El complejo tendrá una categoría hotelera equivalente a las cuatro estrellas y dispondrá de 140 plazas repartidas en 72 habitaciones (62 suites, 4 individuales y 3 adaptadas para discapacitados), así como con comedores, cafetería-bar, salón de convenciones, spa, piscina y zona ajardinada.

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El primer acceso será peatonal y se realizará por las escaleras del prestigioso arquitecto Elías Torres, en la calle Universitat, al lado de la plaza de la Catedral. El segundo acceso será por el aparcamiento soterrado, cuya construcción se prevé en es Soto (entre los baluartes de Sant Jordi y Sant Bernat) con capacidad para 63 vehículos. Desde allí, se enlazarán túneles y dos ascensores que conducirán a los clientes a la recepción y a los trabajadores al área de servicio.

Los edificios protagonistas del proyecto son la Casa del Gobernador, que albergará la recepción, una tienda, exhibición de restos arqueológicos y habitaciones; los cuarteles Simón Poulet, del siglo XVIII, que tendrán cafeterías, salones, cocinas, comedores y también habitaciones; y otros dos recintos militares del siglo XX, como los Cuarteles de Mediodía y el Gimnasio. El primero contará con habitaciones dobles y suites, aunque también con cuartos técnicos y zona de servicio, y el segundo albergará el spa con cabinas, una gran piscina interior, gimnasio, pozo de hielo y sauna, con vistas a una torre islámica.

La idea es que el recinto también pueda ser visitado y utilizado por personas ajenas al hotel, además de los propios clientes. Por ello, tendrá una zona más privada para el hotel, que combinará con un acceso más abierto para la cafetería y el spa.

Para culminar el recorrido, cabe destacar que el complejo incluye otras edificaciones históricas como la Torre del Homenaje y el edificio de ses Voltes, del siglo XVI, además de restos arqueológicos de gran valor, pertenecientes a las diferentes civilizaciones que estuvieron en Eivissa en las épocas fenicias, púnicas, romana e islámica, entre otras. Dada su ubicación, será un hotel con vistas inmejorables.

ABANDONO. Cabe destacar que antes del inicio de la construcción del parador, la zona se encontraba en un importante estado de abandono. La primera piedra que se puso en 2005 terminó con más de tres décadas de degradación, que comenzó cuando en 1974 el Castillo fue cedido por el Ejército al Ajuntament de Vila. Hoy es un proyecto que no solo permitirá la rehabilitación del Castillo, sino que completará una oferta hotelera de cuatro y cinco estrellas instalada en Dalt Vila.

Por otra parte, aunque aún se tiene que culminar su construcción, Turespaña no descarta que su gestión pueda ser privada. La secretaria de Estado Isabel Borrego en una de sus visitas a Eivissa prefirió referirse a esta posibilidad como “optimizar la gestión” aunque no confirmó esta opción. Aun así, todavía queda una larga tramitación para retomar las obras que permitan poner en marcha la instalación. Un proyecto que será emblemático para Eivissa y que buscará aportar una oferta diferenciada, así como revitalizar el corazón de Dalt Vila, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad.