Marta Sánchez, guionista: «En el Torneig me he sentido impostora, le tengo mucho respeto a la dramaturgia»

La guionista de series como 'Las abogadas' o '7 Vidas' se alzó el sábado como ganadora de la undécima edición del Torneig de Dramatúrgia

Marta Sánchez es la ganadora del Torneig de Dramatúrgia, que organiza Produccions de Ferro. | T.Ayuga

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No era la primera vez que Marta Sánchez se adentraba en el mundo del teatro, pero es cierto que su carrera se ha centrado en el audiovisual, como guionista de series como 7 Vidas o la más reciente Las abogadas, así como de películas como Pared con pared o Thi Mai. Con todo, la guionista madrileña y mallorquina de adopción se proclamó vencedora de la undécima edición del Torneig de Dramatúrgia, la cita que impulsa Produccions de Ferro en el Teatre Mar i Terra.

Lo hizo el sábado, en la gran final donde se enfrentó a Antonio Miguel Morales y su texto El temps de les agulles. Sánchez convenció al público con Bon al·lot, una historia protagonizada por «dos amigos: un señor mayor un tanto cascarrabias y su perro, Tumbet». «Tengo una perrita, Kira, con la que tengo un vínculo muy especial, que no había sentido nunca por nadie. Además, cuando la saco a pasear no puedo evitar fijarme en cómo la gente mayor desarrolla también ese vínculo, pues a veces es la única compañía que tienen. Así fue cómo surgió la idea de hablar de dos viejos amigos, un amo y su perro», recuerda la autora.

«Los que tenemos perros siempre decimos que lo único que les falta es hablar. Así que Tumbet, de repente, empieza a hablar. Al principio resulta sorprendente, pero poco a poco el dueño se va olvidando de que está hablando con su perro y lo trata como si fuera un viejo amigo. Hablan sobre muchos temas, como el amor, la amistad o la soledad, hasta que finalmente Tumbet descubre que lo que ocurre es que su dueño ya no puede cuidar de él porque se ha hecho muy mayor», detalla. De esta manera, «la leyenda de que un perro puede hablar con el alma de un humano es verdad, porque, en el giro final, resulta que no es el perro quien está muerto, como algunos espectadores pudieran pensar, sino su amo».

Por ello, Sánchez reconoce que en el Torneig hubo lágrimas, sobre todo de quien tiene un perro como animal de compañía, pero, «como suele decir mi hija, parece que siempre tengo que matar a alguien», cuenta entre risas. Y es que, señala, «en ficción nunca puedes matar a un perro; puedes matar a 20.000 personas, pero no a un perro, porque el público nunca te lo perdonará».

En este sentido, Sánchez aclara que Bon al·lot no deja de ser una comedia, «pero tiene tintes dramáticos, como la vida misma». De esta manera, aclara, la obra arranca como una comedia «que hacía reír a los espectadores, algo que los actores entendieron muy bien desde el principio, y luego hace un giro hacia la emoción».

«El dueño y el perro hablan de todo. Por ejemplo, le pregunta a Tumbet por Kira, una perrita con la que se encuentran en el parque, pero Tumbet lamenta que mientras ella tiene los ocho apellidos caninos, él es un perro cualquiera y, por tanto, pertenecen a distintos pedigrís. La comedia reside sobre todo en esos diálogos», matiza sobre este texto, que ha escrito en catalán con la ayuda, precisamente, de su hija, y que interpretaron en las semifinales la pareja formada por Miquel Gelabert y Pau Vinyals y luego, Carles Molinet y Ricard Farré, quien protagoniza la nueva serie de Javier Fesser para Disney+, Custodia repartida.

«Cuando Toni Gomila me propuso participar en el Torneig no me lo pensé dos veces, porque mi compañera Irene Niubó, David Mataró y tantos otros me hablaron muy bien de la experiencia. Y así ha sido, aunque es cierto que me sentí muy intrusa por no tener una carrera en dramaturgia teatral tan consolidada como el resto de los participantes», cuenta, a la vez que recuerda que participó en una edición del Teatre de Barra con Walking Beer y en la comedia teatral La vida resuelta, que escribió junto a David S. Olivas y que estaba protagonizada por Carlos Santos, entre otros.

Ahora, Sánchez deberá escribir un texto nuevo para participar en el festival Temporada Alta de Girona, que se celebrará a finales de año. Si ganara el torneo catalán, luego viajaría a Buenos Aires (Argentina). La única autora que ha ganado los tres torneos es la mallorquina Marta Barceló. «Me apetecería escribir una obra que continúe en la línea de comedia y drama, ya que es donde me siento más cómoda. La comedia me permite hablar de muchísimas cosas desde prismas diferentes y, además, llega a más gente. Estoy muy contenta e ilusionada, pero también tengo miedo», confiesa.