El pianista Liam de Paor y la violinista Carme Alzina.  | OSIB

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El Castell de Bellver acoge este jueves, a las 21.30 horas, una noche dedicada a los jóvenes talentos. El segundo concierto de Estius Simfònics de la Orquestra Simfònica de les Illes Balears (OSIB) estará protagonizado por la Petita Simfònica, donde destacan dos jóvenes solistas mallorquines: Liam de Paor, al piano, y Carme Alzina, con el violín. El proyecto esta enfocado a estudiantes de música entre los 11 y 18 años con una orquesta compuesta por 40 niños.

En este sentido, el espectáculo se completa con la Obertura de El barbero de Sevilla de Rossini y la Guia de orquesta para jóvenes de Britten, esta última como la encargada de cerrar el concierto. También cuenta con la narración de Pere Estelrich y la dirección del maestro titular Pablo Mielgo.

Por un lado está Liam de Paor como solista, un niño de 12 años que empezó con tan solo cinco a tocar el violín y el piano. Hace dos años se decantó por el instrumento de percusión, donde poco después entró en el Conservatorio de Mallorca para seguir formándose. Aunque ha estado rodeado de música desde pequeño, admite que «los nervios se hacen más reales a medida que pasa el tiempo». Hoy debuta como solista en la Petita Simfònica, pero antes nos cuenta cómo ha llegado hasta ahí: «Este año gané el concurso de solistas, de manera que pude tocar con la orquesta del conservatorio después, se me presentó la ocasión de tocar con la Simfònica, toda una gran oportunidad para mí».

Por otro lado se encuentra la otra protagonista de la noche, Carme Alzina. La joven de 18 años lleva tocando el violín desde los tres y, desde entonces, afirma que «no he dejado de hacerlo y espero no dejarlo nunca». Esta noche debuta como solista en la Petita Simfònica, aunque no es la primera vez que toca con ellos, «estuve en la primera y segunda edición, si no voy mal fue en 2017 y 2018», añade.

Piezas

En cuanto a la obra que va a interpretar De Paor, comenta que «no había tocado esta pieza antes, por lo que me la he tenido que preparar muy bien». El Concierto para piano Op. 16 de Grieg es una obra que, con la influencia por la música folkrórica de Noruega, recibió una buena acogida en el siglo XIX.

«Estoy muy emocionada pero a la vez un poco nerviosa, estos ensayos han sido muy especiales y confío en que va a salir todo súper bien», señala Alzina. La pieza que va a tocar hoy es el Concierto para violín Op. 16 de Bruch, una de las obras más conocidas del compositor y considerada una de las más populares del repertorio romántico alemán. «Hace cosa de tres meses me llamaron para saber qué composición iba a tocar, nunca antes había interpretado nada de Bruch y cuando me lo propusieron pensé, ¿por qué no?», sentencia. Aunque admite: «Me gustaría haber tenido más tiempo para preparármela mejor». A pesar de la edad de los artistas, ambos cuentan con un gran nivel técnico y ganas de seguir en el duro mundo de la música.