La comitiva política, con la presidenta Armengol al frente, posó con libreros y pregoneras. | M. À. Cañellas

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Pocas cosas hay que puedan hacer más bello al Passeig del Born de Palma. Una de esas cosas son, precisamente, los libros.Y son sus cubiertas las que estos días pueblan las paradetes que hasta el 5 de junio dan vida a la Fira del Llibre, que cumple 40 años este 2022, y que fue ayer inaugurada por dos voces femeninas y locales: Caterina Valriu y Laura Gost, que, por primera vez, dieron dos pregones, uno para los niños y otro para los niños mayores, los adultos, que ya en la jornada de ayer pasearon con ganas por los distintos puestos de este año.

Así pues, las barreras de los puestos se comenzaban a alzar a las cinco de la tarde, aunque algunos como Quart Creixent ya estaban presentes, impacientes por poder atender a los primeros clientes. De hecho, la comidilla a primeras horas era, precisamente, la distribución de este año entre los estands y las terrazas de los bares, repartiéndose el paseo a medias y que no tenía contentos a todos. «El Born es de los ciudadanos», comentaban algunos, «y deberíamos poder pasear y para una semana que dura la Fira podían haber dado más espacio a los libros», comentaba algún paseante. Entre cafés y páginas, al otro lado del Born, en el extremo de Plaça de laReina, Caterina Valriu se preparaba para la novedad de este año, el pregonet. Suya era la tarea quizá más difícil de la tarde: entretener a los más pequeños. Valriu optó por un clásico que no falla, el cuento de Na Maria Enganxa con el que ‘enganchó’ –con perdón del chascarrillo– a los niños que no apartaron la mirada ni un solo instante de su historia.

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La primera jornada del evento fue un éxito de convocatoria. 

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Las escritoras Laura Gost y Caterina Valriu inauguraron la Fira del Llibre con sendos pregones, la primera para adultos y la segunda para pequeños lectores, una novedad de este año.

Poco después, esta vez en el extremo norte del Born, era Laura Gost quien daba el sus más oficioso que oficial a laFira con un pregón con algún tinte cinematográfico y con aires de fábula. Ante un patio de butacas lleno, con las cinco filas ocupadas por los señores políticos, Gost dio la palabra y el protagonismo al llibre, como no podía ser de otra manera, y en un cuento sin moraleja final defendió el valor de la ficción en una especie de Las posibles vidas de Mr. Libro, y no solo las propias, sino las que nos permite experimentar el placer de la lectura. Y como de eso se trata, de leer y de hacerlo por placer, el pregón finalizó para dar paso a lo mejor de laFira, ojear y hojear los ejemplares, los nuevos títulos y perderse en sus historias. De modo que he aquí una invitación: vayan a pasear al Born que, hasta el domingo próximo, se engalana como el territorio más literario de Palma en la 40 edición de la Fira del Llibre. Por 40 años más.