Thorsten Rienth, Iván Mata y David García Vivancos son los autores del libro afincados en la Isla. | Jaume Morey

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El término caricatura puede resultar ambiguo. En tono despectivo, puede referirse, según reconoce la RAE, a aquella obra «que no alcanza a ser aquello que pretende»; pero también designa este arte tan ancestral de intentar captar la esencia de una persona, su retrato, aunque deformando la realidad para, así, aunque resulte paradójico, entender mejor su esencia. Es, sin duda, un arte y un oficio complejo. Por ello, es momento de volver las tornas y que los protagonistas sean los creadores de las caricaturas, ponerles cara a sus artífices.

Ese es uno de los principales propósitos de Caricaturistas de profesión (Nórdica Libros), que recopila el trabajo de once de los mejores caricaturistas de España: Agustín Sciammarella, Carlos Rodríguez Casado, Ernesto Priego Martín, Joaquín Aldeguer, Maria Picassó, Matías Tolsá, Raúl, Turcios, Iván Mata, David García Vivancos y Thorsten Rienth. Estos tres últimos están afincados en la Isla. Además, el libro está diseñado por el mallorquín Pep Carrió.

Donald Trump caricaturizado por García Vivancos

El germen, cuenta Iván Mata, coordinador de este proyecto, surgió hace unos cuatro años en la Feria Ilustrísima en el Museo ABC, dirigido por Inmaculada Corcho. Al principio, la idea era montar una exposición con los mejores caricaturistas de prensa, aunque la pandemia truncó los planes y quedó paralizada. La iniciativa ve por fin la luz en forma de volumen, que presentarán en Casa del Libro (Palma) el 17 de mayo. «Es una manera de reivindicar nuestra profesión, que está en horas bajas. Más que un libro, quiere ser un movimiento, marcar una época como hicieron los ilustradores y dibujantes de los 80. Reclamamos que nuestro oficio tenga la visibilidad que merece, que nos dejen de considerar artistas de segunda», insiste Mata. Porque, como remarcan los tres autores, «la caricatura vive un momento dorado a nivel de calidad».   

Los Rolling Stones, obra de Iván Mata.

El auge de las redes sociales ha sido clave para este oficio. «Antes teníamos pocas referencias y ahora podemos crecer más», comenta Rienth, artista alemán que vive en Palma desde 2013 y que se dedica también a los efectos visuales y a la animación. Por su parte, García Vivancos, madrileño afincado desde la pandemia en Consell, reconoce que «estamos muy saturados de imágenes, lo cual puede facilitar nuestro trabajo porque nos enriquece». Mata destaca que «ha sido gracias a las redes sociales que hemos podido montar esta iniciativa y es también así que he podido contactar con algunos artistas admirados a nivel mundial».

Isabel Díaz Ayuso, de Thorsten Rienth.

En cuanto a sus estilos, García Vivancos, que ha representado a personajes como Trump, Greta Thunberg, Messi, Miguel Bosé, Rajoy, la reina Sofía o Buenafuente, reconoce que hay una «diversificación brutal», desde la más realista y sintética hasta la más gráfica y abstracta. Para Rienth, «mi trabajo se basa en lo digital y mi estilo es relativamente realista, no es tan abstracto como el de David o Iván. Supongo que si tomamos como referente de la abstracción a Sciammarella, que sería el lado más exagerado que aparece en este libro, yo estaría justo en el otro lado. Con todo, quiero mantener esa visión orgánica, no quiero ser muy gráfico». El alemán ha retratado, entre otros, a Biden, Abascal, NicoleKidman, Tim Burton o Ayuso, su creación preferida. Al contrario, García Vivancos apunta que «soy un caricaturista sintético, busco reflejar la esencia de las personas y hacerlo con el mínimo de líneas y colores, jugando con la geometría y las texturas».

En este sentido, Mata explica que «mi estilo depende de qué sensaciones me produce el personaje y también en qué momento me encuentre yo. Por ejemplo, con la caricatura de los Rolling Stones, que es una de mis favoritas, puedo hacer un trabajo más desenfadado y agresivo». En cualquier caso, los tres convienen en que «los personajes más difíciles de caricaturizar son los que te dejan indiferente» y, a menudo, los más odiados son los más apetitosos.