El actor mallorquín Ernest Furster.

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Entre las idas y venidas de la divertida obra musical Golfus de Roma, protagonizada por Carlos Latre en el Teatro La Latina de Madrid, hay un mallorquín que bien podría hacer la obra, o al menos parte de ella, él solito. Se trata de Ernest Fuster, quien ejerce de swing, es decir, de polivalente actor que cubre a cuatro de los personajes, por lo que debe saberse sus diálogos, pasos y posiciones a la perfección.

Fuster, que cuenta con una amplia formación y experiencia, detalla que este montaje, que lo dirige quien fuera su maestro, Daniel Anglés, «es un homenaje al circo, a los cómicos itinerantes y al vodevil». Esto se traduce en «una comedia de enredo» sobre un esclavo en la época romana que trata de lograr su libertad consiguiendo hacer realidad los deseos de su amo: emparejarle con la vecina.

Swing

En su caso, al ser el swing masculino de un amplio elenco de más de 20 personajes sobre el escenario, «tiene mucha carga de estudio porque tienes que saber la misma obra pero de cuatro o cinco formas diferentes». Esto le permite «ensayar diálogos en mi casa yo solo», cuenta entre risas.

La suya es una figura que «necesita tener mucho orden porque cada personaje tiene un recorrido en la obra», por lo que ha de controlar «las posiciones de las luces, los diálogos, los números de los pasos de baile, etcétera».

Además de la «otra» obra, la «que el público no ve», es decir, la que transcurre entre bambalinas con los movimientos de actores, vestuario, cambios de maquillaje, etcétera, y que han de ser perfectos para «que el ritmo de la función no decaiga, no se resienta nada y el público tenga esa sensación de magia de que todo ocurre como por arte de magia».

Normalidad

Por otro lado, Fuster celebra «volver a la normalidad», algo que le hace «mucha ilusión» porque tras «un año y medio apenas hemos podido trabajar» y «poder disfrutar de hacer nuestro trabajo, que es lo que nos llena, pues nos encanta».
Además, «al ser una comedia es muy importante tener al público porque esa comunión que se genera entre los actores y ellos es algo de lo que estamos muy deseosos».