Una imagen reciente de Marcelo Vízquez.

1

La propuesta de Marcelo Vízquez para esta Nit de l’Art -que arranca este jueves y culmina este sábado 18- no estará presente en este programa. No, al menos, como lo concibió el artista en su proyecto original. Y es que para la galería Kewenig, Vízquez, dentro del proyecto 3 barris 3, grabó algunas conversaciones de vecinos de Son Gotleu, la Soledat y el polígono de Llevant. Entre estas figuran declaraciones como «Los inmigrantes tenemos la culpa de todo» y «Mirá lo que se llevó el rey».

Estas afirmaciones tan polémicas tenían que ser exhibidas en nueve marquesinas, OPIS (Objeto Publicitario Iluminado) del transporte público de Ciutat, e incluían unos códigos QR que remitían a la web www.3barrios3.com, donde se pueden escuchar las grabaciones de Vízquez y se profundiza en los detalles del proyecto.

Sin embargo, Malla, la empresa publicitaria que tiene la concesión de las marquesinas del Ajuntament de Palma se negó a exhibir esta propuesta. Llorenç Terrasa, responsable de la gestión publicitaria de Malla, insiste en que «no hemos censurado nada; no teníamos ni una campaña contratada y esto no es ni publicidad de ningún producto o servicio». «Así como estaba planteado eran unas frases, unas opiniones anónimas. Se debería indicar el autor, por ejemplo, y que se leyera bien la galería y el nombre del artista. La propuesta estaba totalmente descontextualizada, por lo que propusimos algunas modificaciones, pero no gustaron al autor», puntualiza.

Malestar por la negativa de exhibir la obra de Marcelo Vízquez en marquesinas para la Nit de l'Art

Malestar por la negativa de exhibir la obra de Marcelo Vízquez en marquesinas para la Nit de l'Art
Imágenes de las obras que tenían que exhibirse en nueve marquesinas de Ciutat.

Cambios

Efectivamente, Marcelo Vízquez afirma que «me negué a los cambios que propusieron porque eran radicales, el resultado no hubiera tenido nada que ver con mi proyecto original, así que preferí que no se viera a cambiarlo por completo». «Todo estaba aprobado y el proyecto cerrado, después de meses preparándolo. La propuesta de cambio era como pasar del minimalismo al más puro barroco. No me parecía terrible ni veo que tuviera tanta carga política», matiza.

Sobre si esta cuestión es censura o no, Clara Garau, de la galería Kewenig, cuenta que «cancelaron el proyecto a última hora, después de meses de trabajo y de todo un proceso de diálogo y aprobado. Desde Malla, al final, nos sugirieron poner la obra de Marcelo en vallas de un párking, es decir, esconderlas y taparlas. Entiendo que, en un momento determinado, no acepten el proyecto, igual que nosotros no aceptamos ahora los cambios, pero ha sido después de hablar en muchas ocasiones. Como galerista lo más importante es respetar al artista».

Por su parte, como indica Marcos Augusto, director general de Cultura de Cort, el Ajuntament ejerció de «intermediario» entre Kewenig y Malla para que la obra de Vízquez pudiera verse en las marquesinas. Garau, en este aspecto, corrobora las palabras de Augusto y agradece la «predisposición» de Cort de «sacar el arte a la calle». En esta línea, Augusto subraya que «confiamos plenamente en la libertad creativa del artista».