Antoni Caimari Caldés. | RODRIGO ROYO

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«Cuando el señor Miquel Àngel Tortell afirma que mi única intención es apoderarme de la Fundació ACA, formula una acusación escandalosa, pero falsa. Lo niego tajantemente, pero además, ¿cómo podría hacerme yo con el control de la Fundació? La junta directiva tiene de su lado a todo el Patronato, es algo que solo puede ordenar un juez después de una sentencia firme». Con estas palabras responde Antoni Caimari Caldés, hijo del fallecido y alma máter de ACA, Antoni Caimari Alomar, en respuesta a las declaraciones de Tortell, secretario de la entidad con base en Búger, en este periódico.

«El secretario de la fundación [Tortell] no puede evitar en sus declaraciones públicas y privadas el gesto hostil de insultarme, pero es preciso recordar lo fundamental: las denuncias que yo presento de los atropellos sufridos por mi difunto padre», prosigue Caimari Caldes, y añade: «Mi padre donó su patrimonio y así consta en las escrituras de la Fundació. Como donante tenía el derecho a recibir ayuda del donatario y este tiene la obligación moral y legal de proporcionársela al anciano, enfermo y arruinado que lo dio todo a la sociedad de Mallorca y nombró a los patronos».

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Como consta en las actas del Patronato, detalla el hijo de Caimari, «el Protectorado de Fundaciones y el Registro consideran ilícito, improcedente e irregular la destitución de mi padre. El secretario dice en el acta de la última reunión que dada la negativa del protectorado a inscribir el acuerdo de la destitución presentará un recurso de alzada y acusará para ello al difunto Antoni Caimari de negligencia en el ejercicio de su cargo». «Imagínense cómo va a sonar la denuncia contra un hombre muerto cuya memoria dicen venerar», sostiene.

Propiedad

En este diario, Tortell acusó a Caimari Caldés de haberse llevado material de la fonoteca de ACA sin autorización. «Es gravísimo, me acusa de haber robado material propiedad de ACA». En este caso, Caimari Caldés interpondrá una denuncia ante el Juzgado de Guardia por «difamación», concluye.