Tilda Swinton y Pedro Almodóvar en Venecia. | YARA NARDI

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El cineasta Pedro Almodóvar ha escrito ya dos cortometrajes, un western y una distopía sobre el vacío en las salas del cine, avanzó este jueves en la Mostra de Venecia al presentar fuera de concurso su primer corto, La voz humana.

El realizador explicó que el próximo octubre emprenderá la fase de preproducción de su próxima película (se espera que sea Madres paralelas, aunque no lo especificó) y para después tiene preparados dos nuevos proyectos de corta duración que integrarían una especie de trilogía con La voz humana.

«En octubre empiezo la preproducción de la próxima película pero después de haber hecho La voz humana he escrito otras dos piezas, una como de 45 minutos y otra de 15 o 20, que me gustaría hacer y también con ese mismo sentido de libertad», dijo en rueda de prensa. Almodóvar detalló que las dos piezas tienen un «aire teatral, no están basadas en nada» y se transcurrirían en un escenario único, al igual que en este primer corto suyo, adaptación libre en inglés del monólogo de Jean Cocteau protagonizado por Tilda Swinton.

Uno sería «un western muy particular» titulado Extraña forma de vida, como un fado de Amália Rodrígues, mientras que el otro abordaría en forma de distopía el tema de las salas de cine, aunque no ofreció más detalles al ser interrumpido por su hermano Agustín. «Planteo una situación en la cual ya hace tiempo, sería una especia de distopía, que ocurre en una fiesta privada, en que los cines han desaparecido de Madrid por ejemplo o de España, que van camino de que desaparezcan», indicó. Y agregó: «Hablo de esa situación en forma distópica, cómo afecta ese vacío de hace dos o tres años de las salas en las personas que están compartiendo ese banquete».

Almodóvar ha regresado a un Festival que el año pasado le coronó con su León de Oro honorífico y donde precisamente tuvo su debut internacional en 1983 con Entre tinieblas.

Aprovechó su presencia para reivindicar la cultura como algo «necesario», tal y como ha demostrado la pandemia, con millones de personas confinadas en sus hogares consumiendo series y películas, pero llamó especialmente a ir a las salas de cine tradicionales. Durante ese periodo de parón las plataformas de internet, a su parecer, «han tenido una función muy importante», la de entretener, pero esto entraña otro factor que tachó de «inquietante y negativo».

«El confinamiento nos ha hecho ver la casa como un lugar de reclusión, un lugar desde donde podemos trabajar, podemos comprar, podemos encontrar el amor de nuestra vida, podemos pedir comida, lo podemos hacer absolutamente todo de un modo sedentario», lamentó.

Por esa razón, aunque «las películas están hechas para ser vistas de cualquier modo», recetó acudir a las salas: «Yo propondría como contraposición a eso el cine. El cine es absolutamente lo opuesto a esto, ir al cine es iniciar una aventura».