La reconocida escritora Antònia Vicens, en su casa en El Terreno. | Jaume Morey

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Adia, editorial que regenta el poeta Pau Vadell en Calonge, ha recuperado este verano dos novelas de la reconocida autora Antònia Vicens (Santanyí, 1941): Ànima de gos y La santa. Vicens es una «poeta joven», como ella misma reconoce, pues publicó su primer poemario, Lovely, en 2009, con 70 años, –el último, Tots els cavalls, fue Premio Nacional de Poesía 2018–, pero fue ya con su primera novela, 39º a l’ombra, editada en 1968 con 27 años, la que catapultó su dilatada y galardonada carrera. De hecho, Lleonard Muntaner reeditará el próximo mes de septiembre esta primera obra. De momento, La santa se presentará el jueves 22 de agosto en la Casa de Cultura de Santanyí y el 5 de septiembre, en Drac Màgic, Palma.

¿Siente especial emoción por la reedición de alguno de estos títulos en particular?

—No, cada uno es especial porque en el momento en el que lo escribes porque pones en él toda tu pasión, cogiendo un trozo del mundo que te inquieta y después lo olvidas. El último libro siempre es el que tienes más cerca, en mi caso es Ànima de gos. Sin embargo, creo que los libros tienen que poder flotar en el tiempo, no tiene que importar si se publicó hace 50 años o hace un año.

Hace unos meses anunciaba que el sello madrileño Polibea publicaría en castellano 'Tots els contes'.

—Hace unos días vino el editor Marcos Gómez Martínez para hablar de unos detalles. No sé cuándo verá la luz, pero está prácticamente listo, supongo que se publicará este otoño. Tots els contes salió en 2005 con Edicions del Salobre, sello que lideraban Antoni Xumet y Pere Joan Martorell que desgraciadamente desapareció.

En 'La santa' retrata una Mallorca que remueve a uno por dentro.

—Es que es un mundo de posguerra en el que la gente intentaba sobrevivir, cuando no había libertad y se tenía miedo. La historia es muy sencilla: una chica que quiere huir y que, al final, se encuentra con el mismo mundo, porque lo que había en su pueblo o lo que podría haber en la otra punta del mundo era lo mismo, el mismo ambiente de los años 50 y 60. Es una metáfora: podrás irte a Nueva York, pero irás con tu maleta y allí te encontrarás de nuevo contigo misma.

La Iglesia tiene un papel un tanto reprobable en la historia.

—La Iglesia era así, todo se regía por el patriarcado y el catolicismo. Todavía hay reminiscencias de todo esto, como se demostró hace unos días en los toros con gente cantando Cara al sol. Eso no es cultura, es exaltación de la sangre y el sufrimiento. ¡Y 10.000 personas mirando. Es lo más brutal que puede haber. Son más animales los que van a los toros que el propio toro. Es gente peligrosa que no tiene empatía. Los políticos de ahora tendrían que haber luchado más por pararlo.

Eran tiempos de miseria.

—Guardias civiles y contrabandistas iban de la mano, era una Mallorca de sobornos. Iban a tomar un café juntos, como una familia. Todo esto sucedía, lo recuerdo bien. La santa está contada desde la realidad, a una mujer loca no la llevaban al psiquiátrico, sino que la encerraban y la tenían medio abandonada. Era un mundo de limitaciones y había mucha frustración. Vivíamos a golpe de campana. Todavía están vivos abuelos que educaban así a sus hijos.

¿Seguimos siendo pobres?

—Hay mucha pobreza espiritual, hace tiempo que educan a la gente para que no piense. La gente que va al fútbol, que me parece muy bien, y llora cuando pierde el equipo o gana y dicen ‘nosotros hemos ganado’. Me da una pena inmensa, ¿no tienes ningún valor por ti mismo? Somos rebaño de una sola conciencia. Esa es un poco también la historia de Ànima de gos. Queda vistoso poner que es un asesino de mujeres, pero la verdad es que Ànima de gos es una historia de dos mundos que se devoran, todo visto por un perro.

¿Fue de Pau Vadell la idea de recuperar estos libros?

—Sí, él me dijo que quería publicar una biblioteca mía, pero me parecía algo demasiado pesado y no me podía enfrentar, preferí que fuera editando alguno, poco a poco. Así han salido Ànima de gos o Vocabulari privat. Además, Lleonard Muntaner publicará 39º a l’ombra en septiembre y, en breve, Jardins de Samarcanda, Lovely. Está bien que la obra se pasee aireada.

¿Está trabajando en un nuevo libro?

—Sí, en un poemario que está entre realidad y ficción y habla de vida y muerte, con personajes de otro mundo.