La facturación de esta edición ha sido algo más baja que en ediciones anteriores, rondando los 100.000 euros. | miquel a. cañellas

TW
2

La Fira del Llibre cerró ayer su XXXVI edición con un balance satisfactorio por parte del Gremi de Llibreters en cuanto a la respuesta que ha generado entre el público el eje temático de este año, dedicado a la libertad de expresión.

Sin embargo, la facturación ha sido menor que en años anteriores, rondando los 100.00 euros, aunque «la diferencia ha sido mínima», según Lola Rodríguez, de la junta del Gremi. Uno de los motivos que explicaría el descenso en los ingresos sería el cambio en el horario. Los libreros han tenido que optar por arrancar la jornada a las 13.00 horas y finalizarla a las 21.00 horas, entre semana, y de 11.00 a 21.00 horas los fines de semana, para poder tener abierto a mediodía. «Habrá habido gente que no ha entendido que se abriera tan tarde por la mañana, pero actualmente no tenemos capacidad para ofrecer un horario más amplio, explica Rodríguez.

El Gremi de Llibreters valora satisfactoriamente la asistencia de público a las actividades paralelas y la integración por segundo año consecutivo de las terrazas del Born, aun que el tiempo, especialmente los fines de semana, no ha acompañado como era deseable, lo que ha obligado a suspender algunos eventos programados.
Lola Rodríguez valora positivamente el éxito de algunas iniciativas como la desarrollada por el PEN Català, la serie Llibre prohibit, que ha analizado obras censuradas en su momento.

Desde el Gremi de Llibreters se destaca que las actividades que se han llevado a cabo en esta edición han congregado a unas 1.200 personas. Destaca en cuanto a afluencia el pregón inaugural de la poeta, traductora y música Laia Martinez Lopez. Las actividades infantiles también han despertado gran interés, han contado con estreno de espectáculos y un espacio mayor que hasta la fecha, así como una ludoteca de jardín.

Tema central

El hilo conductor de esta edición, la libertad de expresión, ha sido, en palabras de Lola Rodríguez, «un gran acierto, ha hecho que la gente se involucrase más y ha propiciado la colaboración de entidades por primera vez, lo que ha dinamizado el programa».

El hecho de que los libros más vendidos, tanto en catalán como en castellano, sean mayoritariamente obras escritas por mujeres es un dato valorado muy positivamente por Rodríguez. «Se ha vendido mucha literatura femenina y feminista, algo que resulta muy satisfactorio. En el caso de Llucia Ramis, ha seguido con su éxito de Sant Jordi, y María Dueñas es siempre una garantía».