El arqueólogo Llorenç Vila señala la decoración en color rojo almagra del suelo del gran salón del palacio. | Joan Torres

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El Museu de Mallorca alberga en su subsuelo los restos de una casa señorial o palacio urbano islámico que perteneció a «un personaje notable» y que fue construido entre el último cuarto del siglo X y el primero del XI. Este es el resultado de una excavación que se ha desarrollado entre enero de 2011 y diciembre de 2015, un trabajo que ha incluido la restauración de las estructuras que han quedado a la vista, que se integrarán en el recorrido expositivo de las futuras salas de arqueología.

Los arqueólogos Llorenç Vila y Noemí Prats, de Elements, han llevado la dirección artística de la intervención arqueológica, mientras que Beatriz Ramírez Buitrago ha detentado la de restauración y conservación. Durante un recorrido por esta zona del museo, Llorenç Vila explica que «fue de lo primero que se construyó» tras la invasión islámica y que debajo de estos restos «no hay ninguna construcción previa».

Joana Palou, directora del museo, comentó que las salas de arqueología, cuyo «trabajo museográfico y museológico dirige Rosa Maria Aguiló», conservadora del centro, incluirán, desde la Mallorca del tercer milenio antes de Cristo y antes de que llegaran los humanos, hasta la conquista de Jaume I. Será en dos plantas y el discurso «se apoyará con audiovisuales».

El Museu de Mallorca alberga en su subsuelo los restos de una casa señorial o palacio urbano islámico que perteneció a «un personaje notable» y que fue construido entre el último cuarto del siglo X y el primero del XI. Este es el resultado de una excavación que se ha desarrollado entre enero de 2011 y diciembre de 2015, un trabajo que ha incluido la restauración de las estructuras que han quedado a la vista, que se integrarán en el recorrido expositivo de las futuras salas de arqueología.

Los arqueólogos Llorenç Vila y Noemí Prats, de Elements, han llevado la dirección artística de la intervención arqueológica, mientras que Beatriz Ramírez Buitrago ha detentado la de restauración y conservación. Durante un recorrido por esta zona del museo, Llorenç Vila explica que «fue de lo primero que se construyó» tras la invasión islámica y que debajo de estos restos «no hay ninguna construcción previa».

Es importante señalar que el diseño de esa residencia señorial partió de una «planificación clarísima» que comenzó por la preparación del terreno, siguió con la cimentación y continuó con ejemplos como el de un sistema de drenaje para evitar la humedad, «similar al del Patio de los Leones de la Alhambra», a base de capas de cantos rodados cubiertos con tierra y, finalmente, con pavimento de mortero. Entonces se encontraba «en primera línea del paseo marítimo», asegura el arqueólogo. Saqueado el palacio durante la razzia pisano-catalana de 1114, cuando la Isla pasó un año después a la dinastía almorávide se convirtió en una mezquita y se construyó un minarete.

Joana Palou, directora del museo, comentó que las salas de arqueología, cuyo «trabajo museográfico y museológico dirige Rosa Maria Aguiló», conservadora del centro, incluirán, desde la Mallorca del tercer milenio antes de Cristo y antes de que llegaran los humanos, hasta la conquista de Jaume I. Será en dos plantas y el discurso «se apoyará con audiovisuales».