El cineasta Montxo Armendáriz posó para este periódico en el hotel Palas Atena del Passeig Marítim de Palma. n FOTO: TERESA AYUGA

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Comprometido y solidario. Así se define el cineasta Montxo Armendáriz (Navarra, 1949). No sólo en su faceta cinematográfica, donde se decanta por contar historias desgarradoras sobre lo que ocurre a pie de calle «antes que ceñirme a lo puramente comercial», sino también en la personal. El director, cuyo filme Secretos del corazón le llevó hasta los Oscar en 1998, recaló en Palma el pasado viernes para participar en la gala anual de la ONG Rana, una red de ayuda a niños abusados. Precisamente, el último filme de Armendáriz, No tengas miedo , con Lluís Homar y Michelle Jenner, se basa en esta temática.

-¿Cómo aborda un cineasta un tema tan sensible como los abusos sexuales a menores?

-Sin caer en el morbo y el amarillismo. Depende del punto de vista de cada director, de cómo se cuenta y cómo se reflejen unas vivencias tan duras como son los abusos sexuales. Yo lo narro desde la perspectiva de la víctima, el personaje que interpreta Michelle Jenner, pero, al mismo tiempo, sin victimizar y plasmando toda la crudeza. Para Michelle fue difícil.

-Sus películas beben mucho de historias personales y crudas que muchos no se atreven a contar. ¿Asume el cine también como un arma social?

-Salgo a la calle, hablo con la gente, veo sus problemas y pienso que esa situación podría ser una película. Lo que ocurre es que estamos sujetos a un cine que busca hacer taquilla. Se une también la cobardía de muchos a rodar según que cosas.

-Ha sido pionero en hablar en el cine de inmigración, racismo, abusos, drogadicción... ¿Se considera un valiente?

-No busco un tema, vienen dados por el contacto con la realidad. Me interesan las historias de supervivencia que se gestan en la calle, lo que le ocurre a la gente normal. Lo vemos cada día en las noticias, no es nada nuevo.

-Dada su experiencia en el séptimo arte, ¿en qué momento se encuentra la industria en España?

-Vivimos atados a una hegemonía del gigante norteamericano, una industria potente que necesita alimentarse de otros mercados, como el nuestro. Un ejemplo de esta destrucción es el cierre de Alta Films. Todo responde a planes muy concretos y diría que la industria del cine español habrá desaparecido en pocos años.

-La crisis y la subida del IVA cultural tampoco ayudan...

-Lo que se está haciendo en España con la cultura es un genocidio. Es lamentable ver cómo los datos de taquilla caen sin parar y no parece haber una solución.

-¿Y la piratería? ¿Es la culpable?

-En realidad no hace tanto daño. Se ha intentado vender la piratería como el gran ogro que ha hundido el cine y la música, y lo que muchos no entienden es que la forma de producir y consumir cultura en general ha cambiado.