La actriz María Asquerino. | Gustavo Cuevas - EFE - EFE

TW
2

La actriz María Asquerino, una de las más sobresalientes en el teatro y cine español de la posguerra, ha fallecido en Madrid por una enfermedad pulmonar, cuando era trasladada anoche por los servicios de emergencias a la Fundación Jiménez Díaz de la capital.

Asquerino, nacida en Madrid en noviembre de 1927, pasó siete décadas sobre los escenarios y se retiró a finales de 2008 tras representar «Tío Vania» en el Teatro María Guerrero, ha informado hoy en una nota la asociación de Artistas Intérpretes AISGE, de la que era miembro.

En la trayectoria profesional de María Serrano Muro, su nombre real, destacan sus trabajos en el teatro o personajes como el de «Pili» en el largometraje Surcos (1951), además de distinguirse por su carácter de mujer «fatal, decidida e independiente», continúa la nota.

Asquerino sufría desde hace algún tiempo una enfermedad pulmonar de la que tuvo «una grave recaída» en octubre de 2012 por lo que, tras pasar varias semanas ingresada en un hospital, decidió abandonar su casa y trasladarse a una residencia de ancianos en El Plantío, en el distrito de Aravaca, han indicado hoy a Efe fuentes de AISGE.

Anoche falleció en la ambulancia que la trasladaba a la Fundación Jiménez Díaz, tras sufrir una nueva crisis pulmonar. El cuerpo de la actriz, que no tenía familia, permanece aún en esas dependencias.

Pasó sus últimos años, «leyendo la prensa y saliendo con amigos», ya que se consideraba «muy callejera, desde niña», según relató en la entrevista que concedió a mediados de 2009 a la revista AISGE Actúa.

María Asquerino atribuía su fuerte carácter a sus ascendientes familiares «de actores y militares». Sólo estuvo casada una vez, de los 17 a los 19 años con un hombre al que consideró «un maltratador», no tuvo hijos, y abrió camino a las mujeres: «Fui de las primeras en llevar pantalones», decía en sus «Memorias» (1986). También fundó una tertulia en el mítico Bocaccio, de Madrid.

Debutó en el Teatro de la Comedia a los once años con un papel masculino, de botones, en «Eloísa está debajo de un almendro», y en 1944 en el cine con «Aventura».

Durante siete décadas combinó cine y teatro con papeles memorables como el de «Pili» en el largometraje «Surcos» (1951) o «Jimena» en la producción teatral «Anillos para una dama».

Entre los premios que ganó se incluyen un Goya a la mejor interpretación femenina de reparto en 1989 por «El mar y el tiempo», la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes o el galardón a Toda Una Vida que le concedió en 2008 la Unión de Actores.