El actor y escritor Carlos García de Olalla posó en el famoso Café Gijón, de Madrid, durante la entrevista. | José Sevilla

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Yo soy la Juani, Rec 2, Amigos (codirigida por Marcos Cabotá), Aquí no hay quien viva, Amar en tiempos revueltos, El secreto de Puente Viejo o El tiempo entre costuras son algunas de las más de 20 películas y 60 series en las que ha participado Carlos García de Olalla (Barcelona, 1957). El también colaborador de Ultima Hora, quien llegó al teatro a los 45 años tras más de 25 como alto ejecutivo, interpreta al taimado comisario don Julián en la película Grupo 7, con 16 nominaciones a los Premios Goya 2013. También ha escrito tres libros, mantiene un blog literario cinematográfico y ha creado el proyecto de calle Teatro Dignidad. Su abuela, mallorquina, estaba emparentada con Ses Nou Cases, la alta nobleza isleña.

—’Grupo 7’ ha obtenido buenos resultados de público y crítica.

—Es un proyecto muy personal de Alberto Rodríguez, quien quería retratar lo que se vivió a finales de los años 80 en Sevilla, cuando la ciudad se preparaba para acoger la Expo 92, preguntándose: «¿Qué hay detrás de los grandes fastos?» Lo que resulta espeluznante, ya que la película está inspirada en sucesos reales. El inspector Caraniño, a quien da vida Mario Casas, no sólo no fue condenado por sus brutales actuaciones, sino que, en las últimas elecciones, fue elegido alcalde de un pueblo por el PP.

—Los policías del ‘Grupo 7’ se comportan como Jesús Gil cuando llegó a Marbella y echó a prostitutas y delincuentes de la ciudad con métodos poco claros.

—Esos policías utilizaron métodos brutales. Su planteamiento era limpiar el centro de la ciudad de drogas para que el turismo y la prensa internacional no vieran la peor cara de Sevilla. Los agentes se acercaban a una persona, le metían una papelina en el bolsillo y conseguían que pasara seis meses en la cárcel. La película plantea estas preguntas: «¿Quién vigila al vigilante? ¿Qué hay detrás de los grandes fastos que nos venden los políticos? y ¿Dónde está la frontera entre la legalidad y la corrupción?».

—Su personaje, el comisario jefe don Julián, es el encargado de vigilar al vigilante.

—Mi papel es similar al de muchos de nuestros ministros, a los que vemos a diario llenándose la boca de grandes principios y virtudes, cuando la realidad es que, por decreto ley, hacen todo lo contrario. Don Julián es el típico producto de su época: lo que buscaba eran resultados sin importarle el cómo y siempre y cuando los métodos empleados, fueran los que fueran, no le salpicaran.

—El filme fue preseleccionado para representar a España en los Óscar, es la segunda película en nominaciones a los Goya, arrasó en los Premios del Cine Andaluz…

—Es una película de equipo en la que todo está muy conseguido. El guión se cuidó al máximo, la banda sonora lo mismo, y la interpretación de los actores fue una prioridad para el director, quien logró que todos nos involucráramos al cien por cien. Hay sido el mejor rodaje de mi vida a nivel personal y profesional.

—¿En qué proyectos trabaja en la actualidad?

—En una obra de teatro llamada Geppetto y en una tv movie de tres capítulos de Tele 5 titulada El Rey, en la que se cuenta la vida de Juan Carlos I desde que es pequeño hasta que jura como monarca, y en la que interpreto a un general asistente personal de Franco; también intervendré en la serie Hermano, que se rodará en breve.