El público tejió una ‘ola’ azul en la ‘Guerrilla de Ganchillo’ de Laura Lerycke. | Miquel Salas

Guerrilla de ganchillo y agujas en las calles de Pollença. La intervención de la diseñadora Laura Lerycke en el marco del festival artístico multidisciplinar Fil, da buena idea del carácter abierto e innovador del certamen, impulsado por la Associació d’Amics de l’Art de Pollença y que alcanza este año su segunda edición con el mar como hilo conductor.

El festival, que concluyó ayer noche tras cuatro días de intensa actividad, ha querido este año acercarse más al público incorporando performances e intervenciones en las que éste es imprescindible y acaba formando parte de la obra. Es el caso de la Guerrilla de ganchillo y agujas, de Laura Lerycke, y también de la fotografía colectiva Baño de Luna, de Curro Viera.

«Es un arte callejero que tiene como objetivo reivindicar unos espacios públicos más cuidados y más bonitos. Es más que una afición, es una terapia», dice Lerycke sobre su obra. Medio centenar de personas participó en el evento tejiendo una ‘ola’ azul. Por su parte, el fotógrafo Curro Viera transformó las escalinatas del Calvari en una playa nocturna.