Espectáculos, cine, música y arte se verán afectados por la subida de impuestos. | M.A. Antich

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El próximo 1 de septiembre subirá el IVA. Una fecha que los profesionales de la cultura balear lamentan y temen, porque afectará al ya de por sí bajo número de consumidores de productos culturales por la crisis. El encarecimiento en 13 puntos del IVA que se pagará por la emisión de entradas a cines y espectáculos, sumado al aumento del 3% en música y arte, «incentivará la crisis en un sector que ya ha sufrido mucho».

Las artes escénicas serán una de las áreas afectadas. Desde el Auditòrium, su director, Marcos Ferragut, opina que «sólo nos queda seguir trabajando. Ésta subida no sólo afecta al teatro como recinto, sino también a las compañías que viven de las representaciones. Que el Gobierno crea que esto no va a repercutir sobre el consumo y el tejido teatral no se lo creen ni ellos.

En las facultades de Economía se están partiendo de risa, seguro». Ferragut asegura que «no subiremos el precio de las entradas para que el público no lo note», a diferencia de lo que Joan Rotger, vicepresidente de Cultura del Consell, augura para el Teatre Principal. «En principio», explica, «los precios subirán en trece puntos, algo que tendría que sufragarse con los fondos del teatro, pero eso no es posible». Rotger también cree que «habrá que ver cómo se amoldan a la situación, tanto las compañías, como los proveedores, pero lo que puede suceder es que el precio que cobran aumente».

Una larga lucha

El sector musical, en el que trabaja Miquel Àngel Sancho como productor de Blau Produccions y propietario de Xocolat Center, lamenta: «Parece una broma que, después de reclamar desde hace mucho tiempo, y de forma oficial en el Parlamento Europeo, que al disco se le aplique el IVA superreducido [un 4%] igual que a los libros, ahora nos vuelvan a subir los impuestos». Por este motivo, en su tienda «vamos a mantener el precio de los productos en stock y, naturalmente, a todo lo que llegue a partir del 1 de septiembre le aplicaremos el nuevo impuesto». En cuanto a las discográficas, Sancho explica que «a mis clientes tendré que subirles el precio de la producción de discos, porque yo también tendré que pagar más por materiales, estudios y demás elementos necesarios». En general, opina que «el aumento del IVA es una manera de castigar al consumidor que no incrementará las ventas, por lo que es una contradicción».

El incremento también afectará al mundo del celuloide. Aunque no todas las salas prevén subir los precios de las entradas, hay quien sí, como los CinesCiutat. Pedro Barbadillo, director de Xarxa Cinema, que gestiona las salas de s’Escorxador de Palma, anuncia un «descenso de espectadores por el encarecimiento de las entradas y, posiblemente, algunas salas comerciales tengan que cerrar». Sin embargo, espera que, «como a nuestros socios les saldrá más barata la entrada, aumenten en número».

En el mundo del arte, los galeristas creen que «no era el momento de subir el IVA», según asegura Rosa Vanrell, de la Associació Independent de Galeristes de Balears. «En ésta situación de crisis repercutirá negativamente en las ventas, que ya de por sí eran bajas», augura. «Nuestra asociación no subirá los precios, y los costes los asumirán galeristas y artistas, lo que hará que se cierren más galerías de las que ya lo han hecho». Por su parte, Pep Pinya, presidente de Art Palma, opina que «habrá poco mercado, tendremos una competitividad internacional injusta, y esto hará que la gente vaya a comprar arte fuera de España, donde el IVA es mucho menor. El Gobierno no ha considerado el impacto que tendrá ésta medida en la industria cultural».