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Una década, diez años se cumplen hoy de la desaparición del Nobel de Literatura de 1989, Camilo José Cela (1916-2002), una voz brillante, polémica y provocadora, a la altura de un genio de la palabra. Cela estuvo estrechamente vinculado durante más de tres décadas a Mallorca, donde es recordado como anfitrión de numerosos eventos culturales, por sus amistades y colaboraciones con escritores y artistas, por su participación en las Conversaciones Literarias de Formentor o por la creación, en 1956, de la revista Papeles de Son Armadans .

El autor de La familia de Pascual Duarte , hijo adoptivo de Palma y Siurell de Plata en 1981, se instaló en la Isla en 1954 con su primera mujer, Rosario Conde. Vivió en el Port de Pollença, en Son Armadans, El Terrero y La Bonanova, lugares en los que nacieron San Camilo 1936 (1969), Oficio de tinieblas (1973), Mazurca para dos muertos (1984) o Cristo versus Arizona (1988). Aquí tuvo como secretarios a Fernando González Fernández- Corujedo, Josep Maria Llompart o José Manuel Caballero Bonald, y estrechas relaciones con Llorenç Villalonga, Joan Miró, Robert Graves, Blai Bonet, Juan Bonet, John Ulbricht, Pere A. Serra, Luis Castaldo, Gabriel Ferret, Alfonso Ballesteros, Pedro Servera o José Caubet, entre muchos otros.

Polémicas

La desaparición del Nobel y Premio Cervantes en 2002 estuvo marcada por la confrontación judicial de sus herederos, su esposa Marina Castaño, con quien se había casado en 1991, y su hijo Camilo Cela Conde, que siempre justificó su lucha en «la defensa de los derechos de mi hija». En este tiempo, diez años, el litigio no se ha resuelto. La viuda de Cela y la fundació que lleva el nombre del literario siguen recurriendo la sentencia de 2010 por la que un juzgado de Madrid les obliga a pagar conjuntamente a Cela Conde más de 5 millones de euros en calidad de la legítima de la herencia. Paralelamente, la polémica también ha salpicado a la Fundación Camilo José Cela, que acoge su legado. Según recogía la pasada semana El País , «la mala gestión» y la decadencia de la fundación han obligado a intervenir a la Xunta de Galicia, que acordó retirar a Marina Castaño de su puesto de presidenta. El relevo no se ha producido aún en esta fundación creada hace 25 años, que ahora conmemorará esta efeméride el día 20 con la lectura pública de La familia de Pascual Duarte , una misa en la colegiata de Santa María de Adina y la entrega de los premios de un concurso de microrrelato.