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La Cultura emociona, instruye, entretiene, ilusiona, despierta sonrisas, aplausos, te remueve, te condiciona, te determina y te hace... Un poco de todo ello se sintió ayer en el Teatre Principal de Palma, en el acto central de la Diada del 31 de Desembre que organiza la Obra Cultura Balear (OCB), entidad que dejó a un lado la reivindicación directa para dar protagonismo a las gentes del sector que, de forma unánime, gritaron: «Sí a la cultura!» contra los recortes económicos de las instituciones.

Eso sí, fue media hora después de lo previsto, ya que los responsables del Principal no abrieron las puertas hasta las 20.30 horas, cuando el acto ya debía haber comenzado. Pasadas las 21.00, la Cultura empezó a hablar sobre el escenario. Primero con la música popular de Germans Martorell, Geganters de Mallorca y la glossadora Maribel Servera; luego, la clásica, con el pianista Andreu Riera, y la más contemporánea, con Taverners. Todos con un mismo mensaje: «No al genocidio de la cultura catalana que está haciendo la derecha mallorquina», gritó el músico Pere Joan Martorell.

La gala fue ágil, no decayó y mantuvo al público, que abarrotó el teatro, muy animado y comprometido con el mensaje. También sorprendido, especialmente con los Dimonis de Mallorca, que divirtieron y asustaron a partes iguales.

Junto a los creadores, los otros protagonistas fueron los consumidores de Cultura que, disfrutando de un buen espectáculo, dieron su apoyo a quienes representaron a las diversas disciplinas de la creación.

Dos generaciones de poetas se dieron la mano, Laia Martínez y Antonina Canyelles, de la Associació d'Escriptors en Llengua Catalana; el ball de bot , con Aires Sollerics y Xeremiers de Sóller, emocionó, y las acrobacias de Hakuna Matata despertaron la admiración de los asistentes, del mismo modo que el pilar de Castellers de Mallorca. La Diada de la Cultura siguió con la divertida propuesta de la bailarina Mariantònia Oliver y Las muchas , la actuación del cuarteto Rosselló-Porcel, teatro, exhibición de graffitis, hip hop, breakdance, con la lectura dramatizada de Rodo Gener y Lydia Sánchez, muy crítica, y canto coral.

Jaume Mateu, presidente de la OCB, intervino para decir que el de ayer fue «un grito fuerte, emocionante y valiente por la Cultura, y lo hemos hecho en el Principal, que tanto debe a los colectivos de activistas culturales mallorquines que le salvaron del embargo».

La gala festiva y reivindicativa finalizó con el canto de La Balanguera y todos en pie. Fue lo único que sonó como en cada Diada del 31 de Desembre.