Las autoridades observan la parte de la maqueta del Balaguer que representa el gran patio sin paredes entre los arcos. | S. Amengual

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Cuando finalicen las obras del Casal Balaguer, este inmueble, cuya construcción arranca de unas casas medievales y sufrió varias reformas a lo largo de los siglos, contará con el patio histórico más grande de Palma; también con 860 metros más de espacio ganado en los porxos que antes de la reforma en curso no se utilizaba, y con una terraza en la planta superior, que ni existía, a la que se abre una sala multiusos. Las autoridades, que ayer visitaron las obras, prevén que finalizarán en 2012. Hace unas semanas se inició la segunda fase, que supone el grueso del trabajo.

Para después, quedará pendiente la rehabilitación de la planta noble, que se musealizará y donde también se ha ganado amplitud tirando tabiques, y la restauración de las fachadas.

Uno de los aspectos más llamativos para el público cuando regrese al Casal Balaguer será el gran patio diáfano, «el mayor de Palma», dijo la arquitecta Eva Prats, de unos 600 metros; en uno de sus laterales se abrirá la sala de exposiciones, con una pared de madera y de forma ovalada, y al fondo del mismo, la cafetería. El equipo de arquitectos que dirige Francisco Pizà, en el que también figuran María José Duch y Ricardo Torres, se ha preocupado por «recuperar espacios incluso entre forjados»; por utilizar sistemas de construcción tradicionales con un lenguaje arquitectónico contemporáneo o por el tratamiento de la luz natural. Las modernas técnicas de ingeniería aplicada a la arquitectura permitirán reforzar las columnas del patio mediante un sistema de pilotajes que supone una de las operaciones más delicadas de una complicada reforma que, cuando esté finalizada, habrá ganado un nuevo «espacio para la ciudadanía», como señalaron Aina Calvo y Nanda Ramon, y hasta un callejón islámico. Todo por casi seis millones de euros.