La cantante Maria del Mar Bonet, ayer en la Catedral. | Joan Torres

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«No os podía fallar y he querido estar presente. No podré cantar pero recitaré». Así excusó Maria del Mar Bonet su imposibilidad de cantar el Cant de la Sibil·la, anoche en la Catedral, debido a un problema en las voz que se evidenció tan sólo escuchándola hablar. A pesar de todo, la celebración de La Sibil·la a la Seu continuó y Mª Àngels Riera, Esther Barceló y Margalida Arbona, solistas de la Coral Universitat de les Illes Balears, pusieron voz a este canto medieval.

Muchos nervios se respiraban en la Seu, abarrotada de asistentes, entre 3.500 y 4.000, ya que hasta el último momento no se supo si Bonet iba a estar en condiciones de actuar o no. Finalmente, la cantante fue capaz de recitar varias estrofas de este drama litúrgico.

El evento arrancó con un parlamento a cargo del musicólogo Francesc Vicens y del canónigo Teodor Suau, en el que analizaron los aspectos musicales y litúrgicos de una pieza que «a día de hoy, cuenta con más proyección y relevancia social que nunca», apuntó Vicens, quien explicó los orígenes de la Sibil·la, desde su primera versión, «un manuscrito del siglo XV», hasta su declaración de Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la Unesco.

El organista de la Seu, Bartomeu Veny, inició un recital en el que las armoniosas voces de la Coral de la UIB, dirigida magistralmente por Joan Company, interpretaron los preludios que acompañaron al canto gregoriano, a cargo de las tres solistas, acompañadas también por el bouzouki de Lautaro Rosas.