Antoni Parera Fons, compositor. | S. Amengual

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Al compositor Antoni Parera Fons (Manacor, 1945), y en los últimos años también productor musical, le cuesta verbalizar el concepto de su música porque «ésta debería explicarse por ella misma». En la ópera para todos los públicos titulada Amb els peus a la Lluna, que se estrenará el viernes en el Teatre Lliure de Barcelona dentro de la programación del Festival Grec, el músico recrea la llegada del hombre a la Luna.

-¿Cómo surgió el proyecto de Amb els peus a la Lluna?
-El alma mater del proyecto es Paco Azorín. Me propuso escribir una ópera. Al principio no teníamos ninguna idea, pero un día me habló de contar el viaje a la Luna del año 1969. Así surgió Amb els peus a la Lluna con la complicidad del Grec, el Liceu, el Teatro Real de Madrid, la Maestranza de Sevilla y la Asociación Bilbaína de Amigos de la Ópera.

-El hecho de ser una coproducción asegura una gira.
-Ya hay una itinerancia marcada por Barcelona, Sevilla, Madrid y Bilbao. Se estrena en el Teatre Lliure porque forma parte del Grec, pero el próximo año se verá en el Liceu. La idea es impulsar la obra. Ahora mismo hay dos versiones, en catalán y castellano, y se está planteando otra en inglés.

-¿Cuál es la estructura y el argumento de la obra?
-Hay claramente dos niveles. Por un lado estaría el de la NASA y, por otro, el que se refiere a una familia norteamericana que vive intensamente el viaje a la Luna. El abuelo es un astrónomo retirado y un escéptico cariñoso. Su nieto es el núcleo del argumento y está entusiasmado. El abuelo le dice que si llegan a la Luna, le regalará los mapas de todos los tesoros que hay en ella. El niño duda y filma en Súper 8 y con objetos caseros, cacerolas y cañas de pescar, una fantasiosa llegada a la Luna. Es un homenaje a Stanley Kubrick. Se dice que la NASA tenía dudas de poder transmitir la llegada a la Luna y contrató a Kubrick para que filmase un posible alunizaje por si la transmisión verdadera fallaba.
-¿Cómo influye en la composición musical toda la simbología poética de la Luna?
-No sé cuál es la música de los astros. Alguien dijo que el tono del diapasón de la galaxia era en Fa. Yo eso no lo sé comprobar, simplemente me he dejado llevar.

-¿Cómo se enfrenta a nivel musical con un acontecimiento histórico?
-El hecho creativo tiene siempre algo de reto. Cargamos con un almacén de cosas que te han gustado. Procuro no emplearlas porque sería un plagio pero ahí están. He buscado la coherencia. Creo que es una obra fácil de escuchar, una ópera del siglo XXI.

-¿Una obra del siglo XXI significa una pieza mestiza, con distintas influencias?
-Sí, todo es posible, pero eso siempre ha pasado. Bach ya usaba la música popular y le daba un nuevo sentido y dirección. Aunque ahora la música popular es global.

-¿Ha escrito Amb els peus a la Lluna pensando estrictamente en un público infantil?
-No, es un montaje para cualquier edad. Los niños tienen muy claro lo que les gusta y si sólo piensas en ellos te puedes equivocar. Ahora tienen acceso a una oferta mundial apabullante.

-¿Qué papel juega la cantante María Bayo?
-Ella es la Luna. Canta una aria de bravura en latín porque pensamos que la Luna bien podía hablar latín. Está feliz, pero nos avisa de la visita de los tres astronautas y advierte que los echará a escobazos si piensan repetir el desastre que han hecho en su propia casa, en la Tierra. En la parte más serena del aria habla de la fascinación por el color azul de la Tierra y por el verde de los bosques. Es una aria de lucimiento que sólo podía cantar una soprano madura profesionalmente.

-¿Cuál será su próximo trabajo?
-Un ciclo titulado Poemes de Setmana Santa de Blai Bonet para el próximo año. En este caso es un trabajo de pequeño formato. He hablado con el barítono Joan Pons y le ha gustado. Mi intención es que también esté Maria del Mar Bonet, para poder tener una componente telúrica y tradicional, y estoy buscando un tenor.