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Color, formas geométricas, mancha y gesto. Estos son los elementos con los que el pintor Ñaco Fabré (Palma, 1965) ha trabajado los monotipos que hoy, a partir de las 20.00, inaugura en el taller 6a de la calle Pureza 8 de Palma.

Se trata de una serie de ida y vuelta ya que una parte de la exposición fue creada en París, en el taller de Jhonatan Shimony, donde trabajó los pasados meses de febrero y marzo, y otra en 6a. La exposición tiene como fuente de inspiración el parque parisino de Montsouris y el bosque de Bellver, según explicó ayer el pintor.

Tras su estancia en la capital del Sena, Fabré sintió que «necesitaba continuar» con el proyecto iniciado allí, por lo que acudió al taller palmesano que dirige Bel Font para dar rienda suelta a una estado creativo que le llamaba a «cambiar el formato, a experimentar con el cromatismo». Así, en estos monotipos, la naturaleza sugerida, una constante en su obra, comparte espacio sobre el papel con las manchas de color y con formas geométrica. Éstas últimas representarían «ese límite, ese contraste que hay con la urbanidad que rodea a los parques». Son, por tanto, formas inspiradas en la arquitectura urbana.

Sobre el monotipo, habló de la «inmediatez» que permite esta técnica «indirecta», muy próxima a la de la pintura sobre lienzo. Y del «riesgo» que comporta, ya que no permite «correcciones», por lo que el artista debe tener muy claro lo que quiere conseguir tanto cuando trabaja sobre las plancha como con las tintas.

Por otra parte, Fabré comentó que prepara una exposición para la galería madrileña Àlvaro Alcaraz de pintura y escultura.