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ANDRÉS CASTAÑO

La temporada de ballet inicia mañana su duodécimo aniversario en el Auditòrium de Palma con la vuelta a los escenarios mallorquines del Ballet de Cuba tras su última visita en la temporada 2001-2002. En esta ocasión, la compañía, dirigida por Alicia Alonso, presentará mañana La Cenicienta.

El gran aliciente de esta edición radica en la presentación de dos compañías de ballet clásico, el Boston Ballet y el Ballet Ópera de Dusseldorf, que traerán sus espectáculos La Sylphide y Carmina Burana respectivamente.

La Cenicienta es un ballet con coreografía y libreto de Pedro Consuegra, inspirado en el clásico cuento de Charles Perrault. El Ballet Nacional de Cuba ha elegido para este montaje la música de John Strauss hijo, por su vistosidad y combinación de músicas como mazurcas y piezas más españolas frente a la partitura más conocida y clásica de Serguéi Prokofiev. Sobre La Cenicienta, Alicia Alonso, directora general de la compañía, resaltó que se trata de un «ballet que recuerda la niñez porque está hecho con fantasía e imaginación y es un goce para el público», un público donde caben todo tipo de espectadores, niños y adulto.«La fragilidad y la belleza», dos componentes muy presentes en la coreografía, «cautivarán al espectador», afirmó la directora cubana. Una de las particularidades de la puesta en escena se encuentra en los decorados elaborados por Armin Heinemann, que dotan a la escenografía de una riqueza de colores muy bien combinada.

Alonso ensalzó las características de la compañía y las virtudes de los primeros bailarines. «La compañía es tan grande, que casi la podríamos dividir en dos». La Cenicienta será interpretado en sus papeles protagonistas por Viengsay Valdés (Greta, La Cenicienta), Rómel Frómeta (Gustav, príncipe heredero), Sadaise Arencibia (Rava, hada de la Justicia) y Víctor Gilí (Leontyne, madrastra de Greta). De las seis compañías programadas repiten el Ballet de Cuba Antonio Gades, Víctor Ullate y el Grupo Corpo de Brasil, con espectáculo nuevo.