Aspecto de la torre de Cap Andritxol antes de la restauración.

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Casi diez meses después de que Patrimoni Històric del Consell ordenara rectificar parte de la restauración de la torre del Cap Andritxol, situada en una finca de Claudia Schiffer y que es Bien de Interés Cultural (BIC), aún no se han acometido las modificaciones, que consisten en la retirada de unas grandes pantallas de acero corten colocadas en su parte superior. Así lo denuncia el Grup per l'Estudi de les Fortificacions de Balears (GEFB), entidad que ya criticó en julio de 2004 la rehabilitación de esta fortificación porque «no se ajustó al proyecto original». La restauración de esta torre de defensa, que se encuentra en el término municipal de Andratx, fue dirigida por el arquitecto Joan González Chávez quien, en el parapeto superior de la misma, colocó unas pantallas de acero corten que, según explicó ayer Angel Aparicio, presidente del GEFB, «deben ser sustituídas por materiales líticos tal y como refleja el proyecto de restauración».

La restauración de la torre y su entorno ha recibido otras calificaciones negativas por parte de Aparicio, como la de «lastimosa», ya que se ha «perdido la oportunidad de hacer una rehabilitación del monumento y su entorno», un conjunto integrado por la casa de los torreros, el aprisco para los animales, el sistema de recogida de agua, el aljibe y alfabias. En la barraca de los torreros, «el tejado de teja árabe se ha sustituido por cañizo», apuntó este estudioso de las fortificaciones, autor, junto a otros expertos, de un estudio sobre el patrimonio arquitectónico y cultural de la torre de Cap Andritxol, publicado por el Institut d'Estudis Balearics. Se trata de un análisis «de campo» que podría servir como guía, apunta Aparicio, «si algún día la rehabilitación se hace como debiera». Durante el mismo se encontró un botón del cuerpo de dragones, una moneda, cerámica y balas. La utilización de «cemento por todos lados», o la no reconstrucción del altillo interior de madera sobre el que se situaban los torreros para disparar, son otros de los muchos defectos que achaca el GEFB a esta restauración.

En la denuncia presentada en Patrimoni hace un año, los expertos del GEFB explicaban que la restauración «presenta unas graves alteraciones de forma y volumen que alteran la fisonomía del BIC». En su escrito recordaban también a las autoridades que «según los criterios de intervención reguladores en materia de restauración, queda prohibida la colocación de elementos o instalaciones que impliquen una ruptura de la estructura o de la composición de la fachada del edificio o que signifiquen un perjuicio para la contemplación y visualización ambiental del entorno». Estas críticas del GEFB fueron contestadas el 15 de octubre de 2004 por el Consell. En un escrito firmado por Joan Mas, director insular de Patrimoni, se comunicaba que las pantallas de acero corten, objeto de la polémica, serían «retiradas y sustituidas por una solución alternativa». Pues bien, «como aún no se ha hecho nada, anteayer hemos puesto una nueva denuncia», explicó Aparicio, quien calificó la situación de «vergonzosa, por el tiempo y transcurrido» y de «deplorable el que los visitantes y turistas tengan que ver eso». Puestos al habla con Jaume Cardell, responsable del departamento de Arqueología del Consell, comentó ayer que «las pantallas de hierro se quitarán después del verano». Y Joan Mas añadió que «si no lo hace la propiedad lo haremos nosotros y les pasaremos la factura».