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IOLANDA PERICÀS La iglesia de los Caputxins, una vez acabados los trabajos, vuelve a presentar su aspecto original después de las labores de restauración a las que ha sido sometida y que ha llevado a pintar todo el templo, arreglar las grietas y eliminar los elementos en desuso. Así lo explicaron ayer en la visita que realizaron al templo ya restaurado el conseller d'Obres Públiques, Habitatge i Transport, Francecs Quetglas; el director general de Arquitectura, Jaume Carbonero; y el responsable del área de rehabilitación de patrimonio, Jaume Jaume. Los tres estuvieron acompañados del superior de la orden, Magí Sató, y el aparejador del Bisbat, Tomeu Bennàssar.

Jaume Jaume puso de manifiesto que se han invertido un total de 78.561 euros, de los cuales el Govern ha aportado 63.000, un 65%. El conseller Quetglas afirmó que con la recuperación del templo, «que estaba en un estado de deterioro muy avanzado», lo que se ha conseguido es «devolver su aspecto original a un edificio implicado desde antiguo en la vida de la ciudad, que es importante pero no emblemático». Jaume Carbonero, por su parte, explicó que trabajos como éste demuestran que «no hace falta hacer grandes intervenciones para recuperar nuestro patrimonio».