Archivo - Fosa 111 del cementerio de Paterna | Europa Press - EUROPA PRESS - Archivo

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El presidente del Grupo para la Recuperación de la Memoria Histórica de la Comunitat Valenciana, Matías Alonso, advierte de que la Ley de concordia que impulsan PP y Vox es «muy peligrosa» porque supone «colar de rondón el pensamiento único y la discordia», lo que «requiere una respuesta no ya solo desde el memorialismo sino por la democracia».

PP y Vox han registrado en Les Corts una proposición de «ley de concordia», que sustituirá a la actual Ley valenciana de Memoria Democrática de 2017 y abarcará «desde 1931 hasta la actualidad», estableciendo el reconocimiento de «todas las víctimas de la violencia social, política, del terrorismo o la persecución ideológica y religiosa» en la Comunitat Valenciana.

Al respecto, Alonso, ha señalado, en declaraciones a Europa Press, que es «muy grave» porque «no se trata solo de un cambio de nombre, sino que ataca frontalmente a la actuación memorialista del Gobierno y entidades que están trabajando a ras del suelo». «Es el retorno a la visión ultraderechista y sesgada de la historia porque un partido democrático no puede igualar el franquismo con la democracia como se hace en la exposición de motivos, que ocupa la mitad de esta ley», constata.

Así, ha señalado que PP y Vox han reducido las más de 60 páginas y 65 artículos de la Ley autonómica a siete páginas y cinco artículos con lo que «dejan muchas materias desregularizadas y otras que chocan con la Ley estatal», lo que denota «muy poco trabajo y mucho desprecio». Por ello, estudiarán acciones contra una ley que «atenta contra la concordia que dicen defender y vuelve a la sumisión de unos y otros».

Alonso advierte que el nuevo texto «no habla para nada del reconocimiento al derecho a la verdad de las víctimas, de los procedimientos de exhumación, de los bebés robados, de la prohibición de actos y homenajes contrarios a la Constitución en los que se glorifica a personas y elementos fascistas o franquistas, de la enseñanza de la memoria democrática en la escuela, de la retirada de vestigios franquistas, de la recuperación del Paredón de España de Paterna, y desaparece el Día del Recuerdo de las Víctimas del 28 de marzo y el memorial que estamos pidiendo o la Comisión de la Verdad que estaba prevista crear» en la Comunitat Valenciana.

Por contra, en lugar del Instituto Valenciano de la Memoria Democrática (IVMD) --que debería estar ya funcionando-- se habla de crear una Unidad de la concordia y a los lugares de la memoria les llaman lugares de la concordia.

«Nos ilustra lo que al PP y, sobre todo a Vox, que es el que triunfa con esto, les preocupan estos temas», lamenta Alonso, que ha señalado que ya ha recibido muchas llamadas de familiares de víctimas del paredón de Paterna «muy alarmadas» porque no saben qué pasará con las exhumaciones futuras.

"cerrar heridas"

En esta línea, expone que la propuesta de PP y Vox «incluye conceptos como que las leyes de la memoria actuales y vigentes dividen y enfrentan a los españoles cuando realmente nacen con una vocación totalmente contraria: cerrar las heridas de quienes nunca tuvieron el reconocimiento ni el apoyo que tuvieron las víctimas franquistas».

«No se puede decir que esto era una cuestión de dos bandos iguales, no se puede igualar a unos delincuentes que se alzaron en armas contra la legalidad de la República a los que defendieron aquella legalidad y no se pueden verter conceptos tan sibilinos como víctimas de la República cuando la República no mató a nadie, había organizaciones y personas que mataban, pero no eran las víctimas de la República, como sí sucedió con el franquismo», recalca.

Del mismo modo, lamenta que «vuelven a mezclar todas las víctimas: ojalá lo hicieran hacia arriba con todas sus consecuencias porque las víctimas del terrorismo merecen toda la reparación, lo que nunca han hecho con las víctimas del franquismo».

Además, teme que con esta ley «no solo se protejan vestigios y lugares franquistas que aún quedan, como ya planteó Vox hace unos meses», sino que además contiene «amenazas veladas» ya que en su articulado recoge que no se puede hacer valoraciones negativas o contrarias de uno u otro régimen, «lo que quiere decir: No habléis mal del franquismo». «Es realmente muy preocupante para el memorialismo y la democracia», ha apostillado.