Rafael Nadal saluda al público de Wimbledon en la pista central del All England Club. | HANNAH MCKAY

Rafael Nadal no saltará este viernes a la pista para disputar la semifinal de Wimbledon ante Nick Kyrgios. El mallorquín ha informado de su renuncia este jueves en una rueda de prensa convocada de urgencia en el All England Club después de haber apurado sus opciones. El objetivo inicial era forzar pese a la rotura de siete milímetros que habían revelado las pruebas médicas a las que se ha sometido en la capital inglesa, pero sus sensaciones tras el pertinente descanso después de su sesión de entrenamiento y el análisis con su equipo han forzado su adiós al tercer grande del curso.

La exigencia a la que obligan dos encuentros como las semifinales y una hipotética final de Wimbledon hacían inasumible encararlos mermado físicamente. Nadal sacó adelante el partido de forma agónica ante Taylor Fritz y encontró soluciones para seguir adelante, pero superar una situación límite no es lo mismo que empezar un partido tan importante con dificultades.

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Nadal, que durante la semana apenas había entrenado el saque durante la semana después de que las molestias aparecieran prácticamente desde las primeras rondas del torneo, se ha ejercitado este jueves junto a Marc López lejos de las miradas y los focos bajo la supervisión de su fisioterapeuta, Rafael Maymó. Su intención inicial era probarse, pero la cautela ha primado sobre la ambición de pelear por una final de un nuevo grande.

Una lesión muscular en una zona tan sensible como las abdominales compromete los movimientos y, sobre todo, el saque, una faceta determinante en una superficie como la hierba. No es la primera vez que el balear sufre una dolencia de estas características. Hasta en cuatro ocasiones ha tenido problemas en la abdominal y conoce perfectamente las limitaciones a las que obliga.