Jagoba Arrasate, la voz del mallorquinismo

El técnico bermellón eleva una queja pública contra los arbitrajes que sufre su equipo y asume ese papel de líder que tanto había reclamado la afición de Son Moix

El entrenador del Mallorca, Jagoba Arrasate, junto a uno de sus ayudantes, Xim López, viendo el partido contra el Betis desde una zona cercana al palco del estadio de son Moix. | CATI CLADERA

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Empezó a entrenar al Mallorca en verano y ahora, en mitad del invierno, seguro que el público de Son Moix celebraría como uno de esos goles que ha dejado de marcar su equipo que fuera también el portavoz del club, como mínimo ante LaLiga y los medios. Jagoba Arrasate Elustondo lo ha vuelto a hacer. En su peor secuencia de resultados y en la semana más acalorada del curso, el entrenador vasco daba un golpe sobre la mesa de la sala de prensa y estrechaba los lazos que le unen a una grada que, sin pretenderlo, ha encontrado precisamente lo que reclamaba.

El grueso de la afición del Mallorca había decidido aprovechar el regreso del equipo a Son Moix, 42 días después, para expresar todo ese malestar que guardaba en el cuerpo desde la Supercopa y tenía almacenado junto a otros disgustos, como los de los arbitrajes o los horarios que debe soportar a menudo. A través del Moviment Mallorquinista reclamaba, además, la presencia de una figura institucional que canalizara y expusiera todas sus quejas en el escaparate del fútbol español, donde el club balear no ocupa un lugar muy destacado.

Las protestas en el partido contra el Betis no fueron demasiado contundentes (la concentración programada en el exterior se anuló y quedó reducida a unas pocas pancartas y la pañolada del minuto 12 apenas levantó polvo) y la dinámica deportiva de este nefasto inicio de 2025 se extendió con otra derrota especialmente cruel. El mallorquinismo se preparaba para irse del estadio con las manos vacías después de que su equipo, en inferioridad durante los últimos minutos, encajara un gol cuando estaba a punto de sonar la bocina. Un gol que castigaba el mal segundo tiempo de los bermellones y su inocencia en las áreas, pero que seguramente era inmerecido.

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Ahí apareció el portavoz Arrasate. Sin traje, pero con un chándal que llevaba el escudo del club serigrafiado en el pecho, el técnico de Berriatua, que había visto el partido junto a Xim López en una zona cercana al palco, atrajo la atención de los medios con un discurso encendido que, ahora sí, se ha escuchado más allá del Camí dels Reis. El vasco, que no oculta que su equipo ha perdido la esencia de la primera vuelta y que tiene mucho por hacer en el campo, habló de la falta de criterio del VAR y dijo lo que pensaban muchos de sus aficionados. Lo que les gustaría que subrayara ese representante que esperan que llegue algún día y que con Jagoba en el banquillo igual ya no es tan necesario.

Arrasate, como han hecho otros entrenadores del Mallorca en otras épocas, asumió un papel que no le corresponde pero que la afición agradece. Hacía casi tres años que un técnico del equipo no salía a levantar la voz por los arbitrajes. Desde los tiempos de Luis García Plaza, exactamente. Porque Javier Aguirre no solía hacerlo. «La fortuna y los árbitros no entrenan conmigo», repetía a menudo el mexicano para no pillarse los dedos.

Mal harían el Mallorca y el mallorquinismo en culpar exclusivamente a los arbitrajes de todo lo que está pasando durante el ascenso a esta interminable cuesta de enero. Pero a la espera de que vuelvan los goles, los puntos y las victorias, ya ha aparecido esa persona que se niega a utilizar el discurso plano de siempre. Igual es el primer paso.